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Vivas hunde a Sánchez con su última revelación y deja a Moncloa sin salida: avisó y lo rechazaron por "pesado"

El presidente de Ceuta ha revelado que intentó hablar con el presidente del Gobierno el 27 de julio y reclamó declarar la emergencia nacional y reforzar a las Fuerzas de Seguridad. Según su relato terminaron pidiéndole que dejara de llamar porque se estaba poniendo "muy pesado" y le transmitieron que "no era para tanto" y que Marruecos estaba colaborando.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se reúne con el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan José VivasGabriela Sardá Núñez / Europa Press

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A los avisos de los servicios policiales y de inteligencia conocidos tras la invasión de Ceuta se suma ahora otro que llegó directamente hasta La Moncloa. Al menos así lo intentó el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. Sin embargo recibió un portazo en la cara y un desprecio que ha terminado costando.

El presidente ceutí ha revelado este viernes que tres días antes de la entrada masiva de unos 80.000 inmigrantes, el 27 de julio, intentó hablar directamente con Pedro Sánchez para advertir de la situación. Incluso que ese mismo 27 de julio ya había reclamado activar la emergencia nacional. Pero Vivas no consiguió hablar con el presidente del Gobierno y desde Presidencia le dirigieron a la Jefatura de Gabinete de Moncloa. Allí, lejos de compartir su preocupación, le trasladaron un mensaje de tranquilidad: la situación estaba controlada y Marruecos estaba colaborando.

Vivas ha asegurado que la respuesta que recibió desde Madrid durante aquellos días fue muy clara: "No pasa nada, esto es una tormenta de verano, está todo controlado. Marruecos colabora y, por tanto, aquí no hay ningún problema".

El presidente ceutí, sin embargo, siguió insistiendo. Y su relato sobre lo que ocurrió después resulta especialmente significativo ahora que se conocen numerosos avisos anteriores al 30 de julio: según ha afirmado, desde Moncloa terminaron trasladándole que dejara de llamar porque se estaba poniendo "muy pesado" y que la información sobre lo que estaba ocurriendo ya la tenía la Delegación del Gobierno.

Vivas pidió declarar la emergencia nacional el 27 de julio

La llamada a Moncloa no fue la única advertencia. Vivas ha explicado que ese mismo 27 de julio, tres días antes de que comenzara la entrada masiva desde Marruecos, participó en una reunión en la Delegación del Gobierno en la que planteó la necesidad de elevar considerablemente el nivel de respuesta.

El presidente de Ceuta reclamó activar la emergencia nacional, bien mediante la legislación de Protección Civil o bien a través de la Ley de Seguridad Nacional. También pidió establecer un mando único y reforzar los efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desplegados en la ciudad.

La propuesta, según ha relatado, tampoco encontró demasiado entusiasmo. "Cuando yo hablaba de emergencia nacional en esa reunión, siempre me ponían mala cara", ha dicho Vivas, que ha explicado que la sensación que recibía de sus interlocutores era que consideraban que aquello "no es para tanto".

Su relato introduce así una nueva fecha en la cronología de advertencias que precedieron a la crisis: el 27 de julio ya había una petición expresa del presidente de Ceuta para declarar una emergencia nacional y reforzar el dispositivo de seguridad.

La secretaria de Estado pidió 24 horas y descartó la emergencia

Para aumentar la indignación y dejar clara la negligencia de un Gobierno incapaz de ver las señales, según ha explicado Vivas habló posteriormente con la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, insistiendo en que se necesitaban tomar esas medidas. Calvo le comunicó inicialmente que era necesario estudiar jurídicamente la petición y le solicitó un plazo de 24 horas. Un día después, según la versión ofrecida por el presidente ceutí, la secretaria de Estado le respondió que no concurrían los requisitos legales necesarios para declarar la emergencia.

La cronología que ha reconstruido Vivas termina con una frase que resume la distancia entre sus advertencias y lo que ocurrió inmediatamente después. "Esto fue el miércoles por la tarde y el jueves por la mañana Ceuta estaba invadida", ha señalado.

El relato de Sánchez, tocado y hundido

Las revelaciones de Vivas adquieren especial relevancia después de todo lo conocido durante las últimas semanas sobre las informaciones que manejaban distintos organismos del Estado antes del 30 de julio.

La cuestión no es que alguien hubiese anticipado con precisión que unas 80.000 personas terminarían entrando en Ceuta. La extraordinaria dimensión que alcanzó la crisis no aparece prevista con esas cifras en los avisos conocidos. Pero una cosa es no anticipar exactamente la magnitud y otra muy distinta que no existieran advertencias previas sobre el riesgo que se estaba formando al otro lado de la frontera.

Los documentos conocidos posteriormente han ido dibujando precisamente ese escenario. El CNI, el CENIF de la Policía Nacional, la Guardia Civil y otros órganos encargados del seguimiento fronterizo manejaron y trasladaron distintas informaciones durante los días anteriores a la entrada masiva. Entre ellas figuran comunicaciones del 29 de julio, apenas 24 horas antes del comienzo de la crisis, sobre un riesgo elevado de entrada en Ceuta. A ellas se suman otras comunicaciones internas y avisos relacionados con la evolución de la presión migratoria en Marruecos.

Ahora Vivas lleva esa cadena de advertencias todavía más atrás y la coloca además en el terreno político. Según su testimonio, el 27 de julio ya estaba reclamando una emergencia nacional, un mando único y más policías, intentó contactar directamente con Sánchez y consiguió trasladar su preocupación hasta la Jefatura de Gabinete de Moncloa. La respuesta que asegura haber recibido contrasta radicalmente con lo ocurrido apenas tres días después: "Es una tormenta de verano, está todo controlado".

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Cada nuevo documento y cada nuevo testimonio conocido obliga así a separar dos debates que el Gobierno ha tratado de presentar como uno solo. Que nadie anticipara la entrada de decenas de miles de inmigrantes no significa que nadie avisara. Los avisos existieron. La pregunta que queda sobre la mesa es qué hicieron las autoridades con ellos antes de que Ceuta afrontara la mayor crisis fronteriza de su historia reciente.