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Sánchez va a lucirse a Harvard y los estudiantes le amargan el guion con la corrupción

El presidente acudió al prestigioso foro para hablar de tecnooligarcas y vender su relato, pero varios alumnos cambiaron el rumbo del acto entre aplausos preguntándole por los escándalos del PSOE y las causas de su familia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Harvard

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en HarvardEUROPA PRESS

Sandra Sánchez
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Pedro Sánchez llegó a Harvard dispuesto a jugar en terreno grande. Universidad de prestigio mundial, auditorio internacional y un asunto hecho a medida para proyectar perfil de estadista: la amenaza que representan los tecnooligarcas para las democracias. Pero el turno de preguntas convirtió el escaparate en una escabechina presidencial.

Porque los estudiantes decidieron llevar la conversación de vuelta a España. Uno de ellos preguntó directamente por los casos de corrupción que afectan al PSOE y por los procedimientos judiciales relacionados con Begoña Gómez y David Sánchez, esposa y hermano del presidente. La pregunta recibió aplausos entre el público y obligó a Sánchez a abandonar durante unos minutos el discurso que había llevado preparado.

El presidente reconoció que su Gobierno y su partido han sufrido "algunos casos de corrupción" y aseguró que había actuado ante ellos. Hasta ahí, una respuesta perfectamente reconocible. El tono cambió cuando el alumno incluyó a su entorno más cercano.

Begoña y David "no son corrupción"

Sánchez respondió con visible contundencia y reprochó al estudiante que pareciera dar por culpables a su esposa y a su hermano. "Esos no son casos de corrupción ni escándalos. Esos son otros asuntos", balbuceó.

Su explicación fue todavía menos nítida después. Las causas que afectan a ambos, sostuvo, pertenecen al terreno de la "política sucia", no al de la corrupción. El presidente volvió a señalar a la oposición y a determinadas asociaciones de extrema derecha, a las que acusa de utilizar los tribunales para desgastarle políticamente.

La intervención no acabó ahí. Otros estudiantes aprovecharon el turno para sacar asuntos que tampoco figuraban en el escaparate internacional preparado para Harvard: Pegasus, el cambio de posición española sobre el Sáhara, la crisis de Ceuta o Venezuela. Incluso apareció José Luis Rodríguez Zapatero en las preguntas. ¿Tecnooligarcas? No, gracias.

Hasta los preparativos habían dado que hablar. Algunos españoles con asistencia inicialmente confirmada denunciaron haber recibido después un correo comunicándoles que no podrían acceder por problemas de aforo. La mayoría terminó entrando.

Y fueron precisamente las preguntas del auditorio las que terminaron torciendo el relato. Sánchez fue a Harvard para hablar de las amenazas que observa sobre la democracia. Los estudiantes aprovecharon para preguntarle por algo bastante más cercano: la corrupción y las causas judiciales que rodean a su entorno. Un guión hecho trizas.

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