efemérides
El día que la izquierda social y sindical se rebeló contra el expresidente y llenó las calles al grito de : "ZP torpe traidor"
El 29 de septiembre de 2010, la primera huelga general contra el Gobierno de Zapatero sumó a CCOO y UGT, organizaciones de consumidores, autónomos y figuras de la cultura contrarias a su reforma laboral.

Huelga contra Zapatero
El 29 de septiembre de 2010 José Luis Rodríguez Zapatero afrontó la primera huelga general desde su llegada a La Moncloa. CCOO y UGT encabezaron una movilización contra la reforma laboral y las medidas económicas adoptadas por el Gobierno socialista en plena crisis, pero el rechazo no quedó limitado a las dos grandes centrales sindicales.
A la convocatoria se sumaron o mostraron su respaldo organizaciones de consumidores como FACUA y ADICAE, mientras que varias asociaciones de autónomos catalanes anunciaron también su adhesión al paro. FACUA incluso convocó aquel día un "Día sin compras" para extender la protesta más allá de los centros de trabajo.
También una parte destacada del mundo de la cultura decidió apoyar públicamente la huelga. Actores, escritores y músicos como Juan Diego, Adriana Ozores, Almudena Grandes, Luis García Montero, Miguel Ríos o Joaquín Sabina participaron en actos previos o llamaron a secundar el 29-S. Algunos de ellos habían respaldado anteriormente a Zapatero, lo que convirtió aquella protesta en una imagen especialmente significativa para el Gobierno socialista.
El detonante principal fue la reforma laboral aprobada meses antes. Los sindicatos rechazaban unas medidas que modificaban las condiciones del despido y reclamaban al Ejecutivo que rectificara su política económica. El enfrentamiento llegaba además después de otros ajustes adoptados por el Gobierno en un momento marcado por el aumento del desempleo y las consecuencias de la crisis financiera.
La jornada se extendió por toda España con paros, piquetes y manifestaciones. Las cifras de seguimiento fueron objeto de disputa desde el primer momento. Los sindicatos aseguraron que alrededor del 70% de los trabajadores había secundado la convocatoria, mientras que el Gobierno ofreció una valoración más reducida y destacó el funcionamiento de los servicios mínimos.
Las calles dejaron algunas de las imágenes más duras para Zapatero. En Madrid, la manifestación final partió de Cibeles hacia la Puerta del Sol encabezada por los entonces secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez.
Las críticas se dirigieron directamente al presidente del Gobierno. Entre las consignas que pudieron escucharse figuraban "ZP vendido", "ZP al paro, Judas descarado" y "ZP adiós, torpe traidor", además de peticiones de dimisión.
No fue un fenómeno limitado a Madrid. En Sevilla se escucharon gritos de "Zapatero dimisión" y "Zapatero embustero", en una manifestación cuya asistencia fue cifrada de manera muy diferente por sindicatos y Policía. Las protestas se reprodujeron en numerosos puntos del país.
La movilización evidenció el deterioro de la relación entre el Ejecutivo socialista y una parte de los sectores que tradicionalmente habían mantenido una relación más cercana con el PSOE. Incluso dirigentes sindicales endurecieron aquel día su discurso contra el presidente. Toxo recordó públicamente la promesa de Zapatero de "no os fallaré", mientras Méndez confiaba en que el Gobierno terminara rectificando la reforma laboral.
Dieciséis años después, aquel 29 de septiembre continúa siendo una de las jornadas más reconocibles de la segunda legislatura de Zapatero: el día en que la protesta contra su política económica reunió en las calles a sindicatos, organizaciones sociales, autónomos y representantes de la cultura, mientras una de las consignas dirigidas al presidente resumía el clima de la manifestación: "ZP al paro".