La cronología de Vivas: los mensajes que alertaron de la invasión de Ceuta
El presidente ceutí detalló ante Tardón en la Audiencia Nacional tres días de llamadas, mensajes y peticiones de ayuda previos al 30 de julio. Su relato dibuja una alerta creciente mientras Ceuta reclamaba una respuesta que consideraba insuficiente

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en la Audiencia Nacional
Juan Jesús Vivas puso fechas y horas a los días anteriores a la invasión de Ceuta. Durante cerca de dos horas y media reconstruyó ante María Tardón en la Audiencia Nacional una sucesión de reuniones, llamadas y mensajes con los que asegura que intentó trasladar al Gobierno la gravedad de lo que estaba ocurriendo antes del 30 de julio.
La secuencia deja en mal lugar a Moncloa. Según el relato del presidente ceutí, las advertencias fueron aumentando mientras la respuesta que reclamaba Ceuta no llegaba. Para colmo, el 29 de julio aparece además una pieza documental: el CNI alertó sobre convocatorias para entrar al día siguiente por mar y tierra. Queda por determinar hasta dónde llegó aquella información dentro del Gobierno.
27 de julio: Ceuta empieza a pedir ayuda
Vivas situó el primer aviso formal tres días antes de la entrada masiva. Aquella mañana participó en una reunión en la Delegación del Gobierno con Miguel Ángel Pérez Triano y responsables de Policía y Guardia Civil. Ceuta reclamó refuerzos policiales, la declaración de emergencia nacional y la creación de un mando único.
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No era todavía la avalancha del día 30, pero tampoco una alarma nacida a posteriori. Durante la semana anterior se habían producido más de un millar de entradas. Vivas trató de elevar la preocupación hasta Moncloa y, al no conseguir hablar con Pedro Sánchez, contactó con su jefe de Gabinete, Diego Rubio.
Rubio le pidió tiempo para realizar gestiones con los ministerios implicados. A última hora, según declaró Vivas, desde Ceuta volvieron a buscar información. Otros tres intentos de contactar con el jefe de Gabinete no obtuvieron respuesta.
28 de julio: cuatro llamadas y un mensaje
El martes continuó el teléfono sin encontrar interlocutores al otro lado. Vivas relató otros cuatro intentos de hablar con Rubio. Al no conseguirlo, optó por escribirle y pedir expresamente que Sánchez se pusiera en contacto con él para poder explicarle personalmente la situación.
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Esta vez hubo respuesta escrita. Rubio señaló que el Gobierno estaba trabajando en "diversos frentes", que necesitaba más tiempo y que entendía que la Delegación mantenía informada a la Ciudad. Vivas llevaba ya dos días reclamando una reacción más contundente y Sánchez seguía sin hablar directamente con él.
El presidente ceutí buscó entonces otras puertas dentro del Ejecutivo y trasladó sus preocupaciones a distintos departamentos. La crisis todavía no había estallado en toda su dimensión, pero Ceuta acumulaba entradas y reclamaba medidas extraordinarias antes de que la situación terminara desbordándose.
29 de julio: el CNI pone por escrito la amenaza
El miércoles se produce el salto más importante de toda la cronología. Ceuta contabilizaba más de 1.500 entradas durante la última semana y sus recursos para atender a menores estaban ampliamente desbordados. Vivas consiguió hablar con Ángel Víctor Torres y con la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, y recibió una llamada de Margarita Robles.
Pero aquel día apareció algo mucho más relevante. La documentación posteriormente desclasificada acredita que el CNI alertó a la Delegación del Gobierno de convocatorias difundidas en redes sociales para intentar entrar en Ceuta al día siguiente por mar y por tierra.
El aviso llegó a la Delegación a las 13:52 horas. Aquella noche hubo además una conversación de unos once minutos entre un agente del servicio de inteligencia y Gonzalo Sanz, entonces jefe de Gabinete del delegado del Gobierno.
Ese es uno de los agujeros que Tardón quiere cerrar. Pérez Triano ha sostenido que no conoció aquella alerta. Sanz, por el contrario, ha afirmado que trasladó al delegado la información recibida del CNI y la conversación mantenida con su agente. Los dos relatos no encajan y la diferencia no es menor: afecta a quién conoció una advertencia concreta horas antes de la avalancha y no hizo nada.
30 de julio: la amenaza se convierte en realidad
A media mañana ya no había que interpretar ninguna alerta. Las entradas alcanzaron tal dimensión que la Asamblea suspendió su Pleno y reunió urgentemente a la Junta de Portavoces. A las 12:45, Vivas reclamó públicamente la declaración de emergencia nacional, más fuerzas de seguridad, el despliegue del Ejército y el cierre de la frontera.
Poco antes había recibido otra llamada de Rubio. Según declaró ante Tardón, el jefe de Gabinete le trasladó que no era necesario que Sánchez hablara personalmente con él porque los ministerios competentes ya gestionaban la situación. Vivas insistió. Alrededor de las 13:00, tres días después de sus primeros avisos, Sánchez terminó telefoneándole.
A las tres de la tarde hubo otra reunión de coordinación en la Delegación. Dos horas después, a las 17:00, la Ciudad volvió a dirigirse a Moncloa con una estimación estremecedora: podían haber entrado ya más de 20.000 personas. El aviso fue trasladado también a varios ministerios.
Aproximadamente una hora después, Margarita Robles comunicó a Vivas la decisión de desplegar al Ejército. La respuesta que Ceuta llevaba reclamando desde el día 27 llegaba cuando la crisis ya estaba dentro de la ciudad y después de que el CNI hubiera advertido el día anterior de las convocatorias para cruzar la frontera.
La declaración de Vivas coloca ante Tardón una cadena de avisos que comenzó tres días antes del 30 de julio y una pregunta que cada nueva declaración hace más importante: quién sabía qué y cuándo lo supo.
Este jueves le toca responder a Gonzalo Sanz, a partir de las 12:00. El antiguo jefe de Gabinete de la Delegación deberá explicar qué recibió del CNI el 29 de julio y, especialmente, qué hizo después con aquella información. Ahí puede estar una de las piezas decisivas para saber dónde se rompió la cadena de avisos.