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Bergerot pide "desobedecer" la ley si desahucia a padres, madres, hijas o abuelas

La portavoz de Más Madrid proclama que determinadas normas deben incumplirse cuando resultan injustas y construye una curiosa categoría de protegidos tan amplia que resulta complicado encontrar a alguien fuera de ella

La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot

La portavoz de Más Madrid, Manuela BergerotJESUS HELLIN / STUDIOMEDIA19

Sandra Sánchez
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Manuela Bergerot ha encontrado este jueves una categoría social verdaderamente difícil de reducir: prácticamente la humanidad. La portavoz de Más Madrid ha proclamado desde la tribuna de la Asamblea madrileña que si se permite desahuciar a "padres, madres, hijas y abuelas", entonces "hay que desobedecer y hay que cambiar la ley".

La frase pretendía elevar la temperatura del debate sobre vivienda, aunque tiene un pequeño defecto de fábrica. Padres, madres, hijas y abuelas forman un catálogo tan generoso que cuesta encontrar a alguien completamente ajeno. Y quien no tenga descendencia ni nietos conserva bastantes papeletas para ser hijo o hija de alguien.

Así que, llevado el razonamiento hasta sus últimas consecuencias, para quedar fuera del perímetro protector de Bergerot habría que buscar ciudadanos llegados al mundo por generación espontánea. No parece que constituyan todavía un colectivo especialmente numeroso en la Comunidad de Madrid, aunque cualquiera sabe dónde está el nicho de votantes de Más Madrid.

Primero desobedecer, después cambiar

La intervención llegaba apenas 24 horas antes de que el Congreso vote los dos decretos sobre vivienda aprobados por el Gobierno tras el caso de Maricarmen. Más Madrid reclama su convalidación y considera las nuevas medidas únicamente "un comienzo" de los cambios que pretende introducir en esta materia.

Bergerot aseguró que, si salen adelante, se pararán desahucios, terminarán "las estafas del alquiler" y se aplicarán prórrogas de contratos. Después redujo las opciones de los partidos ante la votación del viernes a una disyuntiva bastante sencilla: estar "con los buitres o con la gente".

También hubo tiempo para la acampada de Sol y una soflama: "bendita juventud". Pero la frase de la mañana ya estaba servida. Si el límite para desobedecer una norma consiste en que afecte a padres, madres, hijas o abuelas, queda por resolver quién demonios consigue quedarse fuera de la lista.

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