Manifestaciones a nivel nacional por la vivienda: convocan a una huelga general
Cuatro marchas recorren Madrid hasta confluir en Cibeles mientras las protestas se extienden por decenas de ciudades. La caída de los decretos de vivienda añade presión a Sánchez mientras medita su futuro político.

De la acampada a la huelga
La crisis de la vivienda vuelve a tomar las calles y eleva todavía más la presión sobre un Gobierno que acaba de sufrir una de sus derrotas parlamentarias más delicadas. Cuatro columnas de manifestantes han partido este sábado desde distintos puntos de Madrid para confluir en Cibeles bajo el lema “Hacia la huelga general”, en una movilización convocada por el Sindicato de Inquilinas apenas 24 horas después de que el Congreso tumbara los dos decretos de vivienda aprobados por el Ejecutivo.
La protesta madrileña ha arrancado al mediodía desde la glorieta de Emilio Castelar, Atocha, el Hospital de La Princesa y Plaza de España. Las cuatro marchas recorren algunos de los principales ejes de la capital hasta encontrarse en Cibeles.
La portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Valeria Racu, ha asegurado que la huelga general llegará “pronto” y ha confirmado conversaciones con los sindicatos laborales mayoritarios. "La huelga general todavía no tiene fecha (...) tiene que ser un consenso entre todos los sindicatos laborales y estamos trabajando en ello, pero decir que seguramente sea pronto", fueron sus palabras.
Madrid es sólo el epicentro de una movilización mucho más amplia. La Confederación de Sindicatos de Inquilinas ha convocado protestas en más de 50 ciudades, mientras otras marchas comenzaron ya el viernes. Sevilla, Bilbao, Vitoria, Pamplona y Oviedo salieron a la calle en la primera jornada y este sábado las movilizaciones alcanzan, entre otras, Barcelona, Valencia, Málaga, Zaragoza, Santander, Las Palmas, Palma, Alicante, A Coruña, Córdoba y Valladolid. CCOO y UGT han respaldado las protestas y anuncian que estudiarán una estrategia conjunta con movimientos sociales y organizaciones de inquilinos.
El origen inmediato de esta oleada está en Madrid. El desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, de la vivienda del Retiro en la que había residido durante décadas desencadenó primero una manifestación y después la acampada de la Puerta del Sol. Allí tomó forma el llamado “decreto Maricarmen”, un paquete de exigencias del movimiento por la vivienda que reclamaba, entre otras medidas, mayor protección frente a los desahucios, contratos más estables y límites a determinadas prácticas del mercado del alquiler.
El Gobierno reaccionó aprobando el martes dos reales decretos-ley, aunque sus textos no equivalían íntegramente a las reivindicaciones del Sindicato. Uno recuperaba el escudo frente a determinados desahucios de hogares vulnerables, incorporaba medidas sobre alquileres, fiscalidad, grandes tenedores y vivienda asequible; el segundo reforzaba la continuidad de los contratos de arrendamiento. Los dos necesitaban al Congreso para sobrevivir y los dos cayeron el pasado viernes. El primero recibió 172 votos a favor y 178 en contra, mientras el segundo fue rechazado por 166 frente a 184. PP, Vox y Junts votaron contra ambos.
La derrota ha abierto una crisis que ya supera la política de vivienda. Pedro Sánchez se ha tomado el fin de semana para analizar el escenario y Moncloa admite que entre las posibilidades está un adelanto electoral, aunque fuentes del Ejecutivo recalcan que todavía no se encuentran “en esa pantalla”. Otras fuentes gubernamentales consultadas por Europa Press consideran muy probable que el presidente termine optando por las urnas.