El chef que da lecciones al Gobierno: José Andrés tumba los decretos de vivienda y pone a Puente en su sitio

Tras llamar “ridículo” al cocinero, el ministro recibe una respuesta directa sobre trenes que ni en Ucrania en guerra fallan y el abandono del Campo de Gibraltar

José Andrés, chef español de fama internacionalGetty Images

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Félix Hernández

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El chef José Andrés ha vuelto a convertir una crítica de política pública en un intercambio directo con un miembro del Gobierno. Después de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, calificara de “ridículo antológico” su análisis sobre la vivienda y lo llamara “cuñado en chef”, el cocinero ha respondido desviando el foco hacia la gestión de las infraestructuras que dependen del propio Puente.

El origen del cruce está en un mensaje en el que Andrés defendía que España no sufre una falta de decretos, sino de viviendas. Sostenía que “la vivienda no se abarata repartiendo la escasez” y que subvencionar la demanda o multiplicar las regulaciones sin aumentar la oferta no resuelve el problema de fondo. La postura recibió el respaldo público de Jeff Bezos, que calificó el diagnóstico de “100 % correcto”. El texto criticaba que el Ejecutivo confunda “anunciar medidas con resolver problemas” y preguntaba cuántas viviendas nuevas generan realmente los decretos aprobados o anunciados.

Horas después, Puente contestó en X con una descalificación personal: “Hoy tocaba el cuñado en Chef que ha hecho uno de los ridículos más antológicos que recuerdo en esta red social”. No entró en el debate sobre suelo, licencias o construcción. La respuesta de Andrés, publicada este domingo, tampoco se centró en rebatir el insulto. En su lugar, le pidió al ministro que se ocupara de su cartera: “Sr. Ministro, dedíquese a conseguir que los transportes públicos funcionen”.

En el texto, el chef citó la puntualidad de los trenes que ha visto en Ucrania “en plena guerra” y la contrastó con la situación que, según él, se echa de menos en España. Señaló también el caso concreto del Campo de Gibraltar, donde “miles de ciudadanos siguen sin conexiones ferroviarias fiables”, y aludió a carreteras “cada vez más peligrosas”. El mensaje concluía con una invitación a priorizar la gestión: “Puede llamarme ‘cuñado’, hacer bromas o faltarme al respeto. Es lo de menos. Lo importante es que usted es el ministro y responde por su gestión. Menos X y mejor transporte público. Y si no sabe hacerlo, deje paso a quien pueda”.

El intercambio ilustra un patrón ya conocido en la comunicación del Gobierno en redes. Ante críticas a las medidas de vivienda —rechazadas en el Congreso y cuestionadas por distintos sectores—, la réplica ministerial ha optado por el desprecio personal en lugar de argumentar sobre cifras de construcción, plazos de licencias o efectos de la intervención sobre la oferta. Andrés, por su parte, ha aprovechado la ocasión para trasladar la discusión al terreno en el que el ministro tiene responsabilidad directa: el funcionamiento cotidiano del transporte ferroviario y por carretera.

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Ni el mensaje original del chef ni la respuesta de Puente aportan datos nuevos sobre el número de viviendas iniciadas o finalizadas, ni sobre la evolución de los retrasos o incidencias en la red ferroviaria. Lo que queda visible es el contraste entre un diagnóstico centrado en la escasez de oferta y una reacción que se limita a etiquetar al interlocutor.