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Ceuta desmonta los campamentos pero el problema se traslada a sus calles: menores siguen durmiendo a la intemperie
Los desalojos de Benítez y El Trampolín han abierto un nuevo frente en la ciudad autónoma, donde parte de los inmigrantes se ha desplazado a lugares mucho menos visibles. Delegación del Gobierno, Policía Nacional y asociaciones vecinales coordinarán ahora su localización, con especial atención a los niños y adolescentes.
Menores en la playa de El Trampolín en Ceuta
Desmantelar los grandes asentamientos es un gran paso pero desde luego no ha puesto fin al problema migratorio en Ceuta. Lo ha trasladado a otros puntos de la ciudad. Tras los desalojos de las playas de Benítez y El Trampolín, parte de los inmigrantes que permanecían en estos lugares se ha dispersado por barriadas, soportales, plazas, viviendas utilizadas como alojamientos colectivos e incluso zonas de monte. Una nueva realidad que preocupa especialmente por los menores que, más de dos meses después de las entradas masivas del 30 y 31 de julio, todavía duermen en la calle.
La Delegación del Gobierno ha decidido recurrir ahora a la colaboración de los propios vecinos y de la Policía Nacional para intentar localizar a estas personas. El nuevo delegado del Gobierno, David de la Encina, se ha reunido este viernes con el presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (FPAV), Francisco García Segado, y una representante de la Policía Nacional para elaborar un mapa que permita identificar los puntos donde se están concentrando los inmigrantes y decidir cómo actuar en cada uno de ellos.
El propio De la Encina ha reconocido que el escenario ha cambiado. Ya no se trata únicamente de intervenir en grandes campamentos improvisados fácilmente identificables, sino de encontrar a personas que han buscado refugio en lugares mucho menos visibles. El delegado ha explicado que se pretende analizar la situación barriada por barriada y aprovechar la información de quienes mejor conocen lo que ocurre en ellas: sus residentes. Juan Carlos I, Poblado Regulares, Sidi Embarek, San José y Villajovita se encuentran entre las zonas que más inquietud generan, según ha explicado García Segado, que ha advertido de que las barriadas periféricas están soportando buena parte de las consecuencias de la presión migratoria.
Muchos menores todavía fuera de los recursos de acogida
La situación más delicada sigue siendo la de los menores extranjeros que permanecen fuera del sistema de protección. De la Encina ha admitido que todavía existen dificultades para identificar y filiar a estos niños y adolescentes, aunque ha asegurado que la Administración está trabajando junto al Gobierno de Ceuta para proporcionarles protección y una plaza en los recursos de acogida.
"Hay niños que siguen durmiendo en las plazas de las barriadas, y eso se lo pueden decir los vecinos", ha reconocido el delegado. De ahí que la información proporcionada por las asociaciones vecinales vaya a convertirse en una de las herramientas para determinar dónde pasan la noche estos menores y poder intervenir. "No consintamos que un menor duerma una noche más en un banco", ha reclamado De la Encina, que ha destacado la coordinación con el presidente de Ceuta, Juan Vivas, y con los responsables del Área de Menores.
La retirada de los principales asentamientos surgidos después de la crisis migratoria de finales de julio no ha cerrado, por tanto, el problema de quienes continúan fuera de los dispositivos de acogida. La diferencia es que ahora resulta menos visible y está más repartido por la ciudad. Delegación del Gobierno, Policía y vecinos tratarán de reconstruir ese mapa para localizar a los inmigrantes dispersos y, especialmente, evitar que los menores continúen pasando las noches a la intemperie.