elecciones 29N
La Policía alerta del 'golpe' que prepara la izquierda en España si el PP gana el 29N
Laura García, portavoz de Jupol, advierte de que los agentes de la UIP afrontan un escenario de máxima tensión tras las Elecciones Generales 2026 en España

Un agente de la Policía Nacional en tareas de vigilancia.
"Van a arder las calles". La advertencia resuena con especial fuerza en plena precampaña de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, cuando la posibilidad de un cambio de ciclo político sitúa a España ante un escenario de máxima tensión. Si el Partido Popular termina llegando a La Moncloa, la Policía teme que las movilizaciones no se detengan en la noche electoral y que los agentes tengan que afrontar meses de protestas, concentraciones y episodios de orden público especialmente complicados.
Tal y como ha comprobado ESdiario, la alerta la ha lanzado Laura García, portavoz del sindicato policial Jupol, durante su intervención en En boca de todos, el programa de Cuatro que presenta Nacho Abad. La representante policial ha advertido de que los compañeros de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los conocidos antidisturbios, saben que "van a trabajar más que nunca". Una previsión que llega después de varias semanas en las que las protestas políticas y sociales han ido ganando protagonismo y algunas han terminado con enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
La inquietud policial no surge de la nada. Jupol ha denunciado públicamente las dificultades que, a su juicio, afrontan los agentes para planificar determinados dispositivos ante las movilizaciones. Y así la sucesión de protestas y altercados ha reabierto el debate sobre los medios disponibles para garantizar la seguridad y la capacidad de respuesta de las unidades antidisturbios ante una eventual escalada de tensión.
Primeros avisos en la calle
En el entorno de Isabel Díaz Ayuso se han encendido las alarmas después del escrache sufrido por la presidenta madrileña. Ayuso ha denunciado el clima de hostilidad política y ha situado en el centro de sus críticas las protestas contra su Gobierno, entre ellas la acampada de la Puerta del Sol, convertida en uno de los focos de contestación a la Comunidad de Madrid.
La movilización por el acceso a la vivienda, que nació como una reivindicación social, ha adquirido también una dimensión política en plena precampaña. La acampada madrileña coincide con otras protestas de estudiantes y docentes, mientras los partidos discuten sobre la responsabilidad de las administraciones y el uso electoral de las movilizaciones. El resultado es un ambiente de confrontación en el que cada episodio termina incorporándose al combate partidista.
A esa tensión se suma la huelga general convocada para el 11 de noviembre, apenas unos días antes de las elecciones. Los sindicatos convocantes defienden que el paro responde a la crisis de la vivienda, los salarios y la precariedad laboral. Sin embargo, a nadie se le escapa que es una huelga política contra la oposición.
Los incidentes en torno a Vito Quiles han añadido otro ingrediente al clima de tensión. La presencia del comunicador en la Universitat Autònoma de Barcelona provocó una protesta que acabó con la intervención de los Mossos d'Esquadra y enfrentamientos con algunos manifestantes.
La escena, como les hemos contado en ESdiario, también se ha repetido en A Coruña, donde la presencia de Santiago Abascal en un acto de Vox desencadenó una protesta que derivó en incidentes y obligó a intervenir a las fuerzas de seguridad. Los agentes tuvieron que hacer frente a momentos de tensión en un contexto de fuerte rechazo de los manifestantes a la presencia del líder de la formación.
Una de las frases más clarificadoras fue la pronunciada por Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid en la Asamblea regional, quien advirtió de que "no va a haber paz en las calles de Madrid". La declaración no puede ser más reveladora.
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Patricia Rodríguez Corchado