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El día que Europa puso contra las cuerdas a Sánchez

Hace seis años, el presidente paralizó su polémica reforma del Poder Judicial tras las advertencias europeas, en plena moción de censura de Vox.

Pedro Sánchez en el Congreso de los diputados

Pedro Sánchez en el Congreso de los diputadosLa Moncloa

Patricia Rodríguez Corchado

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El 22 de octubre de 2020, Pedro Sánchez tuvo que dar marcha atrás en una de sus reformas judiciales más controvertidas. El presidente anunció la paralización de la propuesta impulsada por el PSOE y Unidas Podemos para modificar el sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), después de las advertencias de organismos europeos y las críticas de la oposición.

La iniciativa pretendía rebajar de tres quintos a mayoría absoluta el respaldo parlamentario necesario para elegir a los doce vocales judiciales del Consejo en una segunda votación. Una modificación que habría permitido renovar el órgano sin necesidad de alcanzar el amplio consenso exigido hasta entonces.

El proyecto provocó un fuerte rechazo entre distintas asociaciones judiciales y el Partido Popular, que denunciaron un intento del Ejecutivo de aumentar la influencia política sobre la Justicia.

Las críticas llegaron hasta Europa. El Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO), dependiente del Consejo de Europa, advirtió de que la propuesta podía alejarse de los estándares internacionales destinados a garantizar la independencia judicial.

La Comisión Europea también mostró su preocupación. El 21 de octubre, apenas veinticuatro horas antes de la rectificación, el comisario europeo de Justicia, Didier Reynders, mantuvo una conversación con la entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya, para solicitar explicaciones sobre la reforma.

Al día siguiente, Sánchez anunció desde el Congreso que detenía temporalmente su tramitación. «Vamos a detener el reloj de la reforma del Consejo General del Poder Judicial para poder llegar a un acuerdo con ustedes», afirmó dirigiéndose al entonces líder del PP, Pablo Casado.

El anuncio suponía un cambio de estrategia respecto a la iniciativa que el Gobierno había defendido días antes. Sin embargo, Sánchez no retiró definitivamente el proyecto, sino que dejó en suspenso su tramitación mientras intentaba negociar con los populares.

Desde el PP interpretaron aquella decisión como una rectificación motivada por las advertencias europeas y la presión de la oposición. Los populares exigieron la retirada de la reforma y garantías para evitar una mayor intervención política en la elección de los jueces.

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