Detenido por agresión sexual en Sol y la acampada comienza a desmantelarse
La Policía detiene a un joven por presuntos tocamientos a una mujer de 22 años en una tienda de campaña. La protesta por la vivienda encara su retirada tras casi un mes de ocupación.

Acampada por la vivienda, en la Puerta del Sol
La acampada de la Puerta del Sol, convertida durante casi un mes en símbolo de las protestas por la vivienda, afronta su recta final con un grave incidente policial. Según ha adelantado en exclusiva El Confidencial, la Policía Nacional ha detenido a un joven de 25 años por una presunta agresión sexual a una mujer de 22 años dentro de una tienda de campaña. La detención coincide con el inicio del desmantelamiento del campamento, del que informa El Español.
Los hechos denunciados ocurrieron durante la madrugada del domingo. Según las informaciones publicadas, el sospechoso entró en una de las tiendas y realizó tocamientos a la joven. La situación derivó en un enfrentamiento cuando otro hombre intervino para recriminarle su comportamiento.
La Policía Nacional acudió a la plaza y practicó la detención alrededor de las 6.30 horas. Corresponde ahora a los investigadores esclarecer lo sucedido y determinar las posibles responsabilidades penales. No consta acreditado que el sospechoso perteneciera a la organización de la protesta.
El episodio llega en un momento especialmente delicado para los acampados. Después de casi un mes de movilización, los participantes han comenzado a retirar progresivamente tiendas, lonas y otras estructuras, aunque todavía no existe una fecha definitiva para abandonar completamente la plaza.
La decisión de iniciar el desmontaje responde a un debate que venía desarrollándose dentro del movimiento. Mientras algunos participantes defendían prolongar la presencia en Sol, otros apostaban por trasladar la movilización a los barrios y concentrar esfuerzos en la huelga general prevista para el 11 de noviembre.
La protesta, impulsada por el Sindicato de Inquilinas, había convertido el centro de Madrid en un escaparate de las dificultades de acceso a la vivienda. Su retirada plantea ahora problemas prácticos, desde la limpieza del espacio público hasta la situación de las personas sin hogar que habían encontrado refugio entre las tiendas.