Óscar Puente esquiva la dimisión y señala a Adif por la tragedia ferroviaria: "Verdaderamente inverosímil"

El ministro evita hablar de su dimisión y cuestiona la autorización para que el AVE reanudase la marcha pese a tener una señal roja y otro tren detenido delante.

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El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha descartado pronunciarse sobre una posible dimisión tras el gravísimo accidente ferroviario registrado este miércoles en Urda (Toledo), que ha dejado 64 fallecidos y más de 50 heridos, según el balance provisional facilitado durante su comparecencia. Lejos de aclarar su futuro político, el responsable de Transportes ha puesto el foco en una decisión adoptada desde el centro de control de Adif, organismo público que depende de su propio ministerio.

Desde las instalaciones ferroviarias de Atocha, Puente ha comparecido para reconstruir los minutos que precedieron al choque entre un AVE de Renfe y un tren Iryo que permanecía detenido en la vía. Una tragedia que el propio ministro ha calificado de "verdaderamente inverosímil" y cuya causa definitiva continúa bajo investigación.

Preguntado expresamente por si contempla abandonar el Gobierno, Puente ha evitado responder afirmativa o negativamente. "En este momento lo que estoy pensando es en tratar de resolver esto y tratar de esclarecerlo", ha manifestado. También ha asegurado que su estado emocional carece de importancia frente al sufrimiento de los familiares de las víctimas.

Sin embargo, buena parte de sus explicaciones se han concentrado en la actuación del centro de control de Adif y, concretamente, en la orden que permitió al convoy de Renfe volver a circular cuando las condiciones de seguridad, según su propio relato, no lo permitían.

Una autorización bajo sospecha

El titular de Transportes ha situado el origen de la secuencia de acontecimientos alrededor de las 8:30 horas, cuando un fallo de comunicación entre los ordenadores de la red provocó la interrupción del sistema de seguridad LZB en aproximadamente 63 kilómetros de recorrido.

Esta incidencia obligó inicialmente a detener seis trenes. Puente ha señalado que las caídas de este sistema son "habituales", aunque ha diferenciado esa circunstancia de las decisiones posteriores adoptadas para gestionar la circulación.

Con el dispositivo automático fuera de servicio, el control del tráfico pasó a depender directamente de los responsables de circulación.

Según ha explicado, a las 8:36 horas se permitió que el AVE de Renfe continuara su trayecto, pese a que el tren Iryo permanecía inmovilizado más adelante y existía una señal luminosa roja que impedía avanzar con normalidad.

"Se toma la decisión de reanudar la marcha en circunstancias inexplicables", ha afirmado el ministro al describir aquella autorización.

La situación resulta especialmente relevante porque, según la reconstrucción facilitada por Puente, el sistema indicaba que el tramo estaba ocupado. Pese a ello, el convoy recibió permiso para continuar.

Durante aproximadamente veinte minutos, el AVE recorrió unos veinte kilómetros y pudo alcanzar velocidades de hasta 200 kilómetros por hora antes de impactar contra el tren Iryo, detenido a la entrada de la estación de Urda.

Las explicaciones del ministro sitúan así el foco de la investigación en los protocolos aplicados desde el centro de control y en las razones por las que se autorizó el movimiento del tren cuando existían señales que advertían del peligro. Por el momento, no se ha establecido una responsabilidad individual definitiva.

Puente ha comenzado su intervención trasladando sus condolencias a las víctimas. "Estamos absolutamente devastados. Es uno de los momentos más duros que se pueden afrontar", ha declarado.

El balance comunicado asciende a 64 personas fallecidas y más de medio centenar de heridas, aunque el ministro ha advertido de que todavía se desconoce si estas cifras son definitivas.

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La investigación deberá determinar ahora qué ocurrió durante esos veinte minutos, quién autorizó exactamente la reanudación de la marcha y por qué no se impidió que ambos convoyes acabaran coincidiendo en el mismo tramo ferroviario. "Ahora voy a ir al lugar de los hechos"