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CORRUPCIÓN EN LA MONCLOA

Sánchez ahora sí desaloja Sol: Policía interviene porque no da buena imagen en la Cumbre Iberoamericana

Después de 38 días ocupando el kilómetro cero de la capital de España, se limpia la madrileña Puerta del Sol, dejando un balance de las fuerzas del orden de dos detenidos por resistencia y 334 expulsados

Estación de metro de Sol, en la Puerta del Sol, rodeada por la acampada ilegal

Estación de metro de Sol, en la Puerta del Sol, rodeada por la acampada ilegalEuropa Press

Abel Martín
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Ilegal desde el primer día. Pero no ha sido hasta este martes, 3 de noviembre cuando los plásticos han comenzado a retirarse. Casualmente, a horas de que arranque oficialmente una cita internacional que pone el foco en la capital de España. Y Pedro Sánchez - celoso como pocos- de lo que se dice de él fuera de nuestro país, ha decidido actuar ahora. La XXX Cumbre Iberoamericana tendrá lugar en Madrid durante los días 4 y 5 de noviembre. Es decir, este martes ya estarán por aquí las delegaciones oficiales. Y la prensa extranjera. 

El todavía presidente del Gobierno, a través de la Delegación del Gobierno en Madrid, ha difundido a primera hora de este martes un comunicado en el que intenta justificar la actuación policial como el resultado de un proceso gradual y garantista. Según su versión, desde el primer momento consideró que la acampada estaba amparada por el derecho fundamental de reunión y manifestación, por lo que solicitó a la Policía Nacional que garantizase su ejercicio pacífico.

Eso sí, sin tener en cuenta los inconvenientes causados a los residentes, a los ciudadanos, a los empresarios de la zona, a los turistas y a cualquiera que se acercara a la Puerta del Sol. ¿Tendrá algo que ver que estos alborotadores se instalaron a las puertas de la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid?

La institución sostiene que mantuvo esa interpretación mientras la concentración conservó su carácter temporal y una finalidad reivindicativa común. Aunque, reconoce que las circunstancias fueron cambiando y que, con el paso de las semanas, la acampada perdió su naturaleza original.

Aquel sábado 26 de septiembre comenzaron a instalarse frente a la Real Casa de Correos decenas de radicales de izquierdas con la excusa de reivindicar una vivienda digna para todos. Ahora, 38 días después lo que queda allí es basura, desperdicios y una excusa barata en la que ya nadie cree.

El Gobierno se frotaba las manos con la versión renovada del 15-M. Sin embargo, el relato fabricado en el ala oeste del Palacio de la Moncloa, pronto se les volvió en contra. Ni Maricarmen ni su causa consiguieron el objetivo 'sanchista' esperado. Un Ejecutivo que lleva ocho años gobernando, especialmente, en la que arrancó siendo "la legislatura de la vivienda", es mejor que se tape. Todo les ha salido mal, desde entonces. 

El Gobierno y su interpretación de las protestas

Uno de los pasajes más reveladores del comunicado hecho público por la Delegación del Gobierno en Madrid se refiere a los acontecimientos del 30 de octubre. Ese día, los interlocutores de los acampados trasladaron a la Delegación del Gobierno que se procedía a disolver todas las comisiones que habían organizado la protesta, dejando constancia de que la reivindicación inicial había terminado.

La propia Delegación reconoce que, tras esa comunicación, permanecieron en Sol algunas personas que se negaban a abandonar el espacio. También señala que una parte importante de las pernoctaciones correspondía ya a personas sin hogar y otros colectivos vulnerables, una circunstancia que, a su juicio, había desnaturalizado el objetivo inicial de la movilización. 

Pero siguió sin actuar. Pedro Sánchez y los suyos se negaban a retirar a los que se hicieron dueños y señores del centro de Madrid. Da igual que se saliera a la caza de "sionistas", que se agrediera a periodistas y que se vandalizaran estatuas, emblemas, edificios o símbolos de nuestra historia. Desde el oso y el madroño, pasando por la estatua ecuestre de Carlos III, o la propia Real Casa de Correos.

Este argumento resulta especialmente significativo. El Gobierno había considerado durante semanas que la ocupación estaba protegida por el derecho de reunión. ¿Y si se hubieran reunido en la entrada del Palacio de la Moncloa? ¿O en la socialista sede de la madrileña calle Ferraz?

Ahora, la seguridad como argumento

La explicación oficial no se limita a la pérdida de la finalidad reivindicativa. La Delegación también alude a la existencia de hechos delictivos e incidentes en el interior y en el entorno de la acampada, con afecciones a las propias personas instaladas, a transeúntes y a agentes policiales. 

No hay que olvidar que se han producido denuncias policiales muy graves. Sin ir más lejos, un supuesto delito de agresión sexual por parte de un varón a una de las mujeres acampadas. 

El comunicado habla de alteraciones del orden público y de un peligro concreto para personas y bienes. No obstante, no detalla cuáles fueron esos incidentes, cuándo se produjeron ni qué actuaciones policiales o judiciales se derivaron de ellos. Tampoco identifica los presuntos delitos a los que hace referencia.

La Delegación insiste en que el desalojo fue el último recurso, después de haber intentado la interlocución, la retirada voluntaria de las instalaciones y la corrección de determinados riesgos. Entre ellos, menciona la protección de la fachada de la Real Casa de Correos y la retirada de elementos colocados sobre los respiraderos del Metro para facilitar las labores de limpieza.

Sánchez y la mala imagen que se le vuelve en contra

Más allá de los argumentos jurídicos y policiales, el momento elegido para ejecutar el desalojo introduce una evidente dimensión política. La intervención se produce justo cuando Madrid se prepara para acoger la XXX Cumbre Iberoamericana, un acontecimiento de relevancia internacional que sitúa a la capital en el centro de la atención diplomática y mediática.

La Puerta del Sol constituye uno de los principales símbolos de Madrid y un espacio de enorme visibilidad pública. Mantener durante la celebración de una cumbre internacional un campamento que se había prolongado durante más de cinco semanas podía proyectar una imagen de conflictividad y falta de normalidad en el corazón institucional y turístico de la ciudad.

La coincidencia temporal invita a examinar también la oportunidad política de la decisión. Si las circunstancias habían cambiado sustancialmente antes, cabe preguntarse por qué el desalojo no se ejecutó con anterioridad y por qué se ha materializado precisamente ahora.

En definitiva, la Puerta del Sol vuelve a la normalidad después de 38 días de acampada y de una actuación gubernamental que ha evolucionado desde la protección del derecho de reunión hasta la intervención policial. 

El Ejecutivo de coalición PSOE-Sumar defiende que ha actuado con proporcionalidad y como último recurso. La coincidencia con la Cumbre Iberoamericana, sin embargo, añade una lectura política difícil de ignorar: Pedro Sánchez -más cuestionado que nunca- ha recuperado para la normalidad uno de los escaparates más visibles de Madrid justo cuando más necesitaba proyectar esa imagen.

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