El CIS destapa la desconfianza hacia la IA: los españoles rechazan que les atienda una máquina en la sanidad pública

El 45% de los ciudadanos se sentiría totalmente incómodo hablando con un asistente virtual durante una consulta médica. Ninguno de los usos sanitarios de la inteligencia artificial analizados por el CIS alcanza el aprobado.

Solo el 21,8% de los pacientes consigue cita con su médico de familia el mismo día o al siguiente; la espera media se sitúa en 10,27 díasUnsplash

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El Ministerio de Sanidad avanza en la incorporación de la inteligencia artificial al Sistema Nacional de Salud, pero los españoles no parecen dispuestos a confiar plenamente su atención médica a estas herramientas. Así lo refleja la segunda oleada del Barómetro Sanitario de 2026 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que muestra una notable resistencia ciudadana a determinadas aplicaciones de esta tecnología en hospitales y centros de salud.

Uno de los datos más llamativos afecta directamente a la relación entre médicos y pacientes. Cerca del 45% de los encuestados asegura que se sentiría "totalmente incómodo" hablando con un asistente virtual durante una consulta. Una respuesta que evidencia las dificultades para introducir sistemas automatizados en uno de los ámbitos donde el contacto humano sigue teniendo especial importancia.

La encuesta también refleja que las reservas se extienden a otras actuaciones médicas. De hecho, ninguna de las cuatro aplicaciones de inteligencia artificial sometidas a valoración consigue superar los cinco puntos sobre diez.

Los ciudadanos otorgan un 4,65 a la posibilidad de que un sistema de IA interprete sus radiografías, mientras que una intervención quirúrgica realizada por un robot recibe un 4,56. Las puntuaciones descienden todavía más cuando se plantea utilizar esta tecnología para controlar la evolución de una enfermedad, con un 3,61, o incorporar asistentes virtuales a las consultas, que apenas alcanzan un 3,41.

Los resultados del CIS llegan en un momento en el que la Administración sanitaria está apostando por ampliar la presencia de estas herramientas en los servicios públicos. En septiembre de 2025, el Ministerio de Sanidad presentó una estrategia específica para impulsar la inteligencia artificial dentro del Sistema Nacional de Salud, reconociendo que su utilización ya se había extendido a numerosos servicios sanitarios.

El documento ministerial identificaba 155 algoritmos destinados a facilitar distintas tareas asistenciales. De ellos, el 64% estaba vinculado al tratamiento, el 25% al diagnóstico, el 7% a la prevención y el 4% a la gestión de la demanda sanitaria.

Entre las posibilidades que contempla Sanidad figuran el análisis de imágenes clínicas, la detección temprana de determinadas enfermedades y la automatización de tareas administrativas. La estrategia recoge aplicaciones que pueden acelerar hasta un 70% la interpretación de resonancias magnéticas y otras orientadas a mejorar la identificación precoz de patologías como el cáncer de páncreas.

Sin embargo, el desarrollo de estas tecnologías no implica necesariamente que los ciudadanos acepten cualquier modalidad de utilización. Los datos de la encuesta distinguen precisamente entre las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial y la confianza que despierta su intervención directa en la asistencia sanitaria.

En España ya existen experiencias concretas de su aplicación. Algunos hospitales utilizan programas capaces de transformar conversaciones médicas en borradores de informes clínicos, mientras que otros recurren a sistemas de análisis de imágenes para apoyar el trabajo de los especialistas.

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También se han desarrollado herramientas para orientar a los pacientes hacia los dispositivos de urgencias más adecuados según los síntomas que presentan. Su implantación, no obstante, continúa vinculada en muchos casos a iniciativas específicas, proyectos piloto o mecanismos de apoyo a los profesionales.