| 03 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Crónica de una muerte anunciada

En la política española, desde que gobierna Pedro Sánchez, todos los ciudadanos conocemos quien va a ser “muerto”, políticamente hablando, nada más escuchar sus declaraciones.

| Fernando de Rosa Opinión

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La gran novela del escritor colombiano, Gabriel García Márquez, de 1981: “Crónica de una muerte anunciada”, es considerada como una de las 100 mejores novelas en español del siglo XX.  Dicha obra literaria comienza con el anuncio de la muerte de Santiago Nasar y con posterioridad, toda la narrativa gira en explicar el asesinato, por eso, el lector ya sabe el desenlace de la trama desde el inicio de la lectura.

Haciendo un paralelismo con la magnífica obra de García Márquez, en la política española desde que gobierna Pedro Sánchez todos los ciudadanos conocemos quien va a ser “muerto”, políticamente hablando, nada más escuchar sus declaraciones.

Esto es lo que nos ha venido a la cabeza a muchos cuando hemos escuchado las declaraciones del Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, que está reclamando reformas económicas profundas ante la inacción del gobierno de Sánchez.

Cada vez que Moncloa propaga un dato económico, allí está el gobernador del Banco de España para rebajar la euforia gubernamental, la última, rebajando la cifra de crecimiento de la economía  española que no se está comportando como quisiera la cada vez más cuestionada Nadia Calviño, que ha comenzado a poner en marcha la “estrategia de desgaste” de la figura independiente del gobernador.

Igualmente se le está poniendo cara de “muerto político” a Juan Manuel Rodríguez Poo, presidente del Instituto Nacional de Estadística, que va presentando informes que contradicen los anuncios económicos del gobierno, sobre todo, en la evolución del IPC en España.

La política de Sánchez consiste en  no permitir que nadie sea crítico con su propaganda, y si alguien se sale del guion triunfalista elaborado por alguno de los cientos de asesores que tiene a su servicio para elaborar la verdad oficial, pues se le desacredita para luego cesarle

La política de Sánchez consiste en  no permitir que nadie sea crítico con su propaganda, y si alguien se sale del guion triunfalista elaborado por alguno de los cientos de asesores que tiene a su servicio para elaborar la verdad oficial, pues se le desacredita para luego cesarle, destituirle o sustituirle, mostrando su cabeza en público como “aviso a navegantes”.

El último episodio lo acabamos de ver en vivo y en directo con la directora del CNI, que desde el primer momento se dijo que ella era la responsable del espionaje, y luego poco a poco, se ha ido explicando “su muerte”, como ocurre en la novela del escritor colombiano.

Bal, Segarra y Paz Esteban, los ejemplos más palpables

Esta actuación sanchista desde luego no es nueva, tenemos varios ejemplos desde el inicio de su gestión gubernamental en 2018. Hay que recordar a Edmundo Bal cesado de su cargo de jefe de la Sección Penal de la Abogacía del Estado por perdida de confianza y ejecutado por la actual Fiscal General del Estado, Lola Delgado, como la llamaba en esas largas comidas y cenas de confidencias el comisario Villarejo. El motivo alegado fue insubordinación tras negarse  a modificar el escrito de acusación en el juicio por el golpe de Estado de los socios de Sánchez.

A continuación, le siguió la Fiscal General del Estado, Mª José Segarra, que fue nombrada por Sánchez, pero que hizo gala de independencia en la gestión de la Fiscalía, lo cual no le gustó nada al inquilino de la Moncloa, y prefirió sustituirla por Lola Delgado, apostando por un perfil totalmente servil para no volverse a equivocar.

En esta relación de ceses, sustituciones y destituciones contra aquellos cargos que hacen gala de independencia, no podemos olvidar al coronel Pérez de los Cobos, que también fue “muerto” por el ministro Marlaska alegando pérdida de confianza por no informar del desarrollo de investigaciones de la Guardia Civil, como consta en el documento de cese.

Podríamos continuar con otros ejemplos en los que Sánchez ha querido poner de manifiesto que no le gusta que  le lleven la contraria, y si alguien lo hace, comienza a través de sus medios afines, la llamada  “operación crónica de una muerte anunciada”, en la que primero dicen que va a morir y luego a través de varios capítulos te explican cómo, tal como transcurre el relato de la gran novela del maestro colombiano.