LA MIRILLA
Sánchez no quiere ver al “corrupto” Lobato en Sevilla

Juan Lobato, líder del PSOE en Madrid
Después de todo lo que está destapándose del PSOE: Koldo, Ábalos, Aldama, Begoña, Fiscal General, resulta que quien no debe acudir al Congreso que celebra el partido este fin de semana en Sevilla, porque “la quiebra de confianza es total”, es Juan Lobato.
El todavía líder de los socialistas de Madrid, viendo que la política para algunos de sus compañeros se ha convertido en algo más propio de “Cosa Nostra” que del interés de los españoles, no tuvo otra que irse a registrar ante notario unos mensajes que le enviaron desde un despacho monclovita de al lado de Pedro Sánchez y que olían a delito. Una ilegalidad en la que se filtraban datos reservados de un español privado (que es el novio de Isabel Díaz Ayuso) con el fin de perjudicar a una adversaria política, la presidenta madrileña.
España
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Pues sí, el socialismo español, travestido de sanchismo, considera que el pecador es quien se ha puesto del lado de lo legal. A ese punto se ha llegado de locura absoluta en La Moncloa y Ferraz.
A Lobato, ahora, como a tantos otros que un día fueron y, luego, cayeron en desgracia para el que manda, ya se le ha juzgado y condenado a ser fusilado al amanecer. Le va a caer la del pulpo, no solamente para quitarle del cargo orgánico que tiene en su formación, sino terminar socialmente con él. Basta echar un vistazo a redes sociales y medios afines al Gobierno para comprobar la operación que le han montando.
En fin, todo dentro de un orden. “La orquesta, que siga tocando”, es la orden superior. El cónclave del PSOE, si lo desea, podrá debatir si expulsar del partido a los clientes de prostitución una vez tachado Lobato. Este socialismo vive en un mundo paralelo.
A. M. BEAUMONT