EnfoquES del Director
Lobato cae, otra muesca en la culata de Ayuso: solo le falta ya la cabeza de Sánchez... y todo se andará
Isabel Díaz Ayuso merece un monumento. Por activa o por pasiva ha fulminado ya a muchos rivales políticos. La retirada de algunos de ellos es un ejercicio de servicio público y un favor a los madrileños y a los españoles. Ejemplo de ellos es el primero en caer bajo el rodillo de Ayuso: Pablo Iglesias, que dimitió tras su batacazo electoral frente a ella. Y hoy hemos conocido al último: Juan Lobato, que se marcha envuelto en la filtración de un correo privado del abogado del novio de la presidenta madrileña, un escándalo fruto de la obsesión de Pedro Sánchez contra Ayuso.
En medio de Iglesias y Lobato encontramos a Ángel Gabilondo, a Aguado y a Rocío Monasterio. Todos rivales de Ayuso, todos fuera de la política. Lobato, el último en caer, ha conseguido quedar mal ante la opinión pública y ante el PSOE. Todos en su partido le han tildado de traidor y le han abandonado. Siempre quiso parecer moderado y decente, pero eso es imposible al lado de Sánchez. Hay que elegir, sanchismo o decencia. Quiso parecer ambas cosas y acabó en una notaría levantando acta para tratar de defenderse de su propio partido y del Gobierno.
El último cromo
A la presidenta madrileña solo le queda un cromo en su colección. Eso sí, el más valioso. Se trata de Pedro Sánchez, claro está. Y veremos si no consigue también su cabeza a costa del mismo asunto que le ha costado el puesto a Juan Lobato: la persecución chavista a su rival política utilizando para ello datos confidenciales de un ciudadano particular, con la fiscalía, el PSOE y el Gobierno metidos en el ajo. Si Ayuso obra el milagro y logra que caiga Sánchez, los españoles estaremos en deuda eterna con ella.