El espectáculo del amago político

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, en Moncloa.
Dice ahora Puigdemont que Sánchez no es de fiar. Bienvenido al club de los caídos del guindo, oigan. Claro que puestos a dejar a alguno las llaves del coche, no sé cuál de los dos tendría más peligro: si Pedro, que lo utilizaría para irse de ronda a prometer cualquier cosa que sepa que no va cumplir, o Carles que se daría a la fuga con él y si te he visto no me acuerdo.
El rigodón que se llevan marcando estos dos desde hace casi siete años es digno de un Goya, es escuchar al Lute y al Dioni acusándose mutuamente de ladrones, es asistir a un espectáculo de 'Pressing Catch' político en el que se amaga mucho pero se remata poco no vaya a ser que nos hagamos daño.
Si ponemos a los dos en una balanza se equilibra porque en cuestión de faroles son tal para cual: uno en el maletero y el otro de copiloto, pero siempre en el mismo coche, el del engaño como estrategia. Mientras los demás miramos desde la cuneta, Feijóo incluido.