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Mitomanía: el arte de mentir

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.

El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.Mateo Lanzuela / Europa Press

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La mitomanía es la tendencia a mentir de manera compulsiva y patológica que tienen determinadas personas que convierten la mentira en una forma de vida. Pero sobre todo el mentiroso mitómano es el que tiende a desfigurar la realidad de forma constante como método de supervivencia o con la intención de obtener un beneficio personal. Por eso hay mitómanos que han convertido la mentira en un arte, considerando que a veces lo artístico tiene como base experiencias negativas.

En España tenemos diversas categorías de mitómanos, así tenemos tres: los que son fijos discontinuos, los que actúan a tiempo completo y Félix Bolaños. Evidentemente el ministro de Justicia es el que mejor teje el engaño y la mentira, entrelazándolas con verdadero arte pero siempre con la finalidad de desfigurar la realidad para mejor servir a su señor Pedro Sánchez.

La última ocurrencia del mitómano Bolaños es justificar la “ley Begoña” de reforma judicial en el bulo consistente en considerar que la Justicia española es “una feria de ultras” que se dedican a destruir la “reputación de personas honorables”. Esta frase es una clara muestra de distorsión de la realidad ya que “tiende a desfigurar la realidad como método de supervivencia o con la intención de obtener un beneficio personal”, como define la psicología a estos personajes mitómanos. Bolaños ha llegado a afirmar que “llevamos demasiado tiempo viendo como algunas instrucciones se convierten en un festival ultra de acusaciones gravísimas que no se sostienen con ningún indicio de delito”.

Lo cierto es que su intento de distorsionar la realidad tiene como finalidad que olvidemos que las causas penales a las que se refiere como “festival ultra” han sido avaladas por distintos jueces y magistrados, tanto en primera instancia como por vía de recurso, que han dictado resoluciones describiendo de forma exhaustiva los indicios de criminalidad que existen en las conductas investigadas del “olvidadizo” David Sánchez y de la “pichona” Begoña Gómez, como la ha denominado su marido Pedro Sánchez, 

Tampoco hay que olvidar que en la instrucción contra “su” Fiscal General se ha acreditado el borrado del móvil - muestra clara de obstrucción a la Justicia - y la propia Fiscal Superior de Madrid, Almudena Lastra, ha declarado que se negó a colaborar en la difusión de correos de un ciudadano particular que su superior Álvaro García Ortiz le ordenó por considerar que se vulneraban derechos protegidos por la ley.

Así pues, cinco magistrados del Tribunal Supremo, seis magistrados del Tribunal Superior de justicia de Madrid, seis magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid, tres magistrados de la Audiencia Provincial de Badajoz, magistrados de la Audiencia Nacional y distintos magistrados de instrucción (que suponen más de 20 profesionales independientes) han coincidido en que hay claros indicios racionales de criminalidad en los casos que afectan al entorno familiar y político del presidente Sánchez, a “su” Fiscal General, así como a distintos dirigentes del Partido Socialista. Esta es la realidad que el “mitómano” Bolaños pretende esconder con esa frase ridícula de “festival ultra” así como con la afirmación de que “en las investigaciones judiciales no hay ningún indicio de delito”.

Félix Bolaños y el Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, acuden a un acto juntos.

Félix Bolaños y el Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, acuden a un acto juntos.Mateo Lanzuela / Europa Press

Bolaños, en su mentira constante, ha querido desacreditar la figura de la acción popular atribuyéndole una connotación “ultra”, queriendo que olvidemos que el propio partido socialista la ha utilizado de forma constante contra sus opositores y hoy en día es la única acusación que sostiene el recurso contra la absolución del expresidente de la Generalitat Valenciana, Paco Camps. Además la acción popular es un mecanismo reconocido en el artículo 125 de las Constitución y que el propio Tribunal Constitucional ha entendido su ejercicio como parte del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva consagrada en el artículo 24.

Lo que Bolaños no dice es que su existencia se remonta a la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882 y que con su creación el legislador decimonónico quiso facilitar que cualquier ciudadano pudiera ejercer la acción penal cuando existiera sospecha de que el Ministerio Fiscal no fuera a actuar por presión política. Curiosamente su origen fue para defender el derecho de los ciudadanos a que los delitos se investiguen frente los “Álvaro García Ortiz” de turno que pudieran surgir en cualquier momento.

Así pues hoy en día en España, donde el ministro de Justicia se ha convertido en el mayor creador de mentiras, bulos y engaños, tiene la máxima vigencia la frase de George Orwell: “En una época de engaño, decir la verdad es un acto revolucionario”, por eso frente a los mitómanos hay que ser revolucionarios.

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