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EDITORIAL

El Gobierno huele a quemado: sensación de nuevas elecciones tras la polémica del SMI

La tensión entre la vicepresidenta Yolanda Díaz y la portavoz Pilar Alegría en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros se cortaba con un cuchillo. Las dos discrepando en directo, las dos cuchicheando y esbozando sonrisas irónicas ante las afirmaciones de la otra

Pedro Sánchez en el Palacio de Congresos de Valencia

Pedro Sánchez en el Palacio de Congresos de ValenciaEduardo Manzana

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La sensación de fin de ciclo es cada vez más palpable. Este martes, la enorme grieta abierta en el Gobierno entre el PSOE y Sumar a costa de la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que por primera vez pagará IRPF, ha evidenciado que esto no da más de sí. Tanto es así que empieza a verse como muy probable un acuerdo en el Congreso entre Sumar, Podemos y el PP para aprobar una ley que deje exento de pagar impuesto sobre la renta al salario mínimo. Los tres partidos coinciden en esa idea y, de consumarse esta impensable alianza, Sánchez quedaría herido de muerte: uno de los dos partidos del Ejecutivo legislando en contra del propio Gobierno.

La tensión entre la vicepresidenta Yolanda Díaz y la portavoz Pilar Alegría en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros se cortaba con un cuchillo. Las dos discrepando en directo, las dos cuchicheando y esbozando sonrisas irónicas ante las afirmaciones de la otra. ¡Un circo! Podemos, que ha olido sangre, ha metido un poco más el dedo en la herida registrando una Proposición de Ley en consonancia con lo que defiende Yolanda Díaz. Divide y vencerás.

Los de Podemos son los más interesados en que esta legislatura concluya cuanto antes y vayamos a elecciones anticipadas. Y de hecho se han encargado de verbalizar esa posibilidad, de pronunciar esas dos palabras malditas, "adelanto electoral", poniendo así esa idea en el debate político, algo que es la primera vez que sucede desde las filas de la mayoría de la investidura.

Yolanda Díaz, de manera más o menos intencionada, ha contribuido a propagar esa sensación de fin de ciclo tan peligrosa para Pedro Sánchez. Lleva semanas jugando a la contra, buscando titulares y lucimiento de Sumar, para lo que necesita azuzar su enfrentamiento con el PSOE. Lo previsible ahora es que Sánchez ceda una vez más, el Gobierno se trague sus palabras aún calientes y acepte que el SMI quede exento de pagar IRPF. Es mejor hacer el ridículo que perder el poder, pero aún siendo así, este episodio va a dejar algunas cicatrices en la coalición

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