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EDITORIAL

Sánchez huye de la Asamblea de Madrid, pero la Justicia le cerca cada vez más

La espantada era lo esperado, pero no lo esperable por parte de un presidente del Gobierno tan sumiso con Cataluña como crítico e irrespetuoso con Madrid

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz

(Foto de ARCHIVO) El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda DíazEuropa Press

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Pedro Sánchez ha decidido que no acudirá a declarar a la comisión de investigación sobre el 'caso Begoña Gómez' en la Asamblea de Madrid donde había sido citado. Esta falta de respeto al parlamento regional no supone ninguna sorpresa, desde luego. Aunque parece que la ley le ampara, es discutible si está obligado a ir o no. Desde La Moncloa aseguran que no tiene por qué hacerlo y en el PP madrileño creen que sí, porque se le llama en calidad de “esposo de’, no en calidad de presidente del Gobierno. Desde luego, lo que todos sabemos es que si le cita el Parlamento de Cataluña iría incluso de rodillas. Pocas dudas al respecto.

La espantada era lo esperado, pero no lo esperable por parte de un presidente del Gobierno tan sumiso con Cataluña como crítico e irrespetuoso con Madrid. Del jefe del Ejecutivo se espera colaboración con las instituciones, no que huya de ellas. Si no tiene nada que ocultar no tiene nada que temer. Su rechazo a acudir a la Asamblea denota miedo, mala conciencia y muy pocas ganas de esclarecer lo sucedido.

En todo caso, si bien Sánchez puede esquivar a la Asamblea de Madrid, no lo tiene tan fácil con los tribunales de Justicia. El juez del Tribunal Supremo que investiga al fiscal general del Estado ha citado al ex secretario de Estado de Comunicación, Francesc Vallés, y a Pilar Sánchez Acera, la que fuera jefa de Gabinete del Óscar López cuando este era mano derecha del presidente del Gobierno. Es decir, el juez investiga ya a Presidencia del Gobierno y comienza a tirar del hilo después del auto en el que afirmó que la filtración que se investiga partió de la Fiscalía General del Estado y tuvo como destino La Moncloa, Presidencia del Gobierno para ser más concretos.

En definitiva, el caso del fiscal general se va cerrando cada vez más alrededor de Pedro Sánchez y ya salpica a personas muy cercanas a él en La Moncloa. Vallés y Sánchez Acera acudirán ante el juez como testigos, lo que implica que deben decir la verdad y responder a todas las preguntas a riesgo de recibir un duro castigo si mienten. Y eso necesariamente tiene que poner muy nerviosos a muchos en su entorno.

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