ESdiario

Sánchez, un presidente débil, maniobrero y sin principios

Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez.Europa Press

Antonio Martín Beaumont

Creado:

Actualizado:

Pedro Sánchez es un presidente débil. Sus números parlamentarios lo dicen todo. Cada cosa que desea llevar adelante, para él, es un viaje a lo desconocido, cuando no al fracaso. España paga esa debilidad.

Pero, además, es escurridizo de palabra. Él asegura que no miente sino que cambia de opinión. En cualquier caso no es un político de fiar. Es de los que si te da los buenos días, mejor es mirar el reloj vaya a ser ya de noche.

Claro, de principios ni hablamos. Hace años que sabemos que por lo único que se mueve es por mantenerse en La Moncloa y si, para ello, debe travestirse de independentista, comunista o, incluso, filoetarra, su conciencia no se ve dañada. Otra cosa es la imagen que tantísimo bandazo va dejando en la opinión pública como presidente sin credibilidad.

Sin embargo, quizá, la peor cara de Sánchez es su falta de escrúpulos para seguir mandando. Los españoles hemos visto todo tipo de maniobras estos años que traspasan las líneas del decoro democrático. El fin justifica los medios para el mandamás socialista.

Ahora, soplan aires en Europa bélicos que piden liderazgos certeros y acreditados. Nuestro país no está en las mejores manos. Y Sánchez querrá contar con Alberto Núñez Feijóo y el PP para esta andadura por la soledad en que se encuentra el PSOE con sus aliados antiespañoles y antieuropeos.

No son horas para que la oposición, en los asuntos primordiales que competen a Ucrania, Putin y Trump, cree trincheras que perjudicarían el proyecto europeo y, por ello, español. Pero, bien haría Feijóo en exigir a Sánchez que cualquier pacto sea por escrito, con luz y taquígrafos, para que más tarde no se convierta en otra treta más sanchista.

tracking