enfoques del director
Mazón pacta con Vox y Sánchez con ERC, Junts y Bildu ¿Cuál de los dos es reprochable?
Ya vale de la doble vara de medir. Ya vale de que el PP no pueda pactar con Vox mientras que el que le dice que no puede pactar tiene como socios a lo peor de cada casa, a los enemigos de España: un partido proetarra, otros partidos que vienen de dar un golpe de Estado en Cataluña y otros comunistas radicales que no quieren saber nada de eso de aumentar el gasto en Defensa y defiende a Maduro, entre otras cosas.
Esos que le dicen al PP que rompa con Vox negocian con un prófugo fuera de España, con un mediador internacional presente, y le conceden cuestiones inconstitucionales como la cesión de las competencias de inmigración, un concierto económico y una ley de amnistía que ellos mismos decían que era ilegal hasta que Pedro Sánchez necesitó los 7 votos de Puigdemont para ser presidente del Gobierno.
Todo esto viene a cuento de que, como sabrán, Carlos Mazón ha anunciado un pacto presupuestario con Vox que permitirá a la Comunidad Valenciana tener sus cuentas públicas en 2025 para afrontar la reconstrucción de la zona afectada por la dana del pasado 29 de octubre. Mazón solo puede pactar con la formación de Abascal. Los demás partidos de izquierdas son alérgicos al PP. Ya saben, eso del muro, eso del cinturón sanitario...
Es obvio que en una negociación las dos partes tienen que ceder. Mazón endurece su discurso contra la inmigración ilegal -cosa por cierto que están haciendo la mayor parte de los países de la Unión Europea- y contra lo que él mismo ha llamado "postulados climáticos extremistas", el ecologismo exacerbado y fuera de quicio.
Así que el PP debe dar esa batalla. Su socio es Vox, el único posible, el único con el comparte algunas cosas a pesar de que otras muchas les distancien. Su socio, además, ni se opone a la Constitución ni desobedece la ley ni quiere destruir España ni defiende la violencia ni el terrorismo. No se puede decir eso de los socios de Pedro Sánchez. Así que lecciones las justas de un individuo que la semana pasada recibió amablemente en La Moncloa a una señora de Bildu condenada por colaborar con ETA.