Las gominolas que Sánchez ha ido a comprar a China

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el presidente de China, Xi Jinping.
Pedro Sánchez ha vuelto de China con acuerdos económicos menores, pero con una foto que vale para él su peso en oro: estrechando la mano con Xi Jinping justo en el contexto internacional que se vive. Ahora, cuando la valoración de Donald Trump ha caído más, incluso, que las bolsas, esa imagen de saludo al presidente chino, el más férreo enemigo del mandamás estadounidense, es toda una serie de relatos para el líder que bien sabe que, en la democracia de audiencias, el relato es lo que importa.
El fondo de la fotografía de ambos dirigentes es inconmensurable. Todo lleno de banderas de España y de China. La moqueta que pisan los dos líderes, rojo fuego de corrida de toros. Sánchez, si quería erigirse en el político que desafía al trumpismo, ya tiene una imagen que vale más que mil palabras.
Desde España, desde Europa, muchos le pedirán prudencia y contención. Desde la Casa Blanca pueden avisarnos del riesgo de “cortarse el cuello”. Poco le importa al jefe de La Moncloa. De vuelta a Madrid ha visto que sus dos objetivos viajeros están cumplidos. La empresa lobista de su amigo José Luis Rodríguez Zapatero va viento en popa y, la suya, la personal, de promoción política, ha entrado en los ojos de los españoles con la misma facilidad que vende gominolas el chino de cada esquina. A.M. BEAUMONT