Aumento mamario: todo lo que debes saber

Mujeres con prótesis mamarias
El aumento mamario, también conocido como mamoplastia de aumento, es una de las cirugías estéticas más solicitadas a nivel mundial. Su objetivo principal es mejorar el tamaño, la forma o la simetría de los senos mediante el uso de implantes o, en algunos casos muy concretos, mediante transferencia de grasa de la propia paciente. Esta intervención puede deberse a motivos puramente estéticos, aunque también reconstructivos o psicológicos, y su popularidad sigue creciendo año tras año gracias a los avances en las técnicas quirúrgicas y en la seguridad de los materiales empleados.
Es fundamental entender que toda toma de decisiones respecto este procedimiento depende de factores anatómicos de la paciente y de las preferencias personales del cirujano. De la misma forma que no hay dos pacientes idénticas pero sí características muy similares, no hay verdades absolutas pero sí buenos consejos. Siempre digo a mis pacientes que hay muchas formas de hacer las cosas pero solo una es la mejor; y ahí entra en juego la experiencia y conocimiento del cirujano.
Cuando empleamos implantes mamarios, ya sean rellenos de suero salino (agua estéril que, en caso de ruptura, el cuerpo puede absorber) o de gel de silicona (de sensación más natural, pero en caso de ruptura, se requiere una intervención), el procedimiento consiste en su inserción debajo de la glándula mamaria o del músculo pectoral, en la mayoría de los casos bajo anestesia general. En aquellos procedimientos que se utiliza anestesia local, rara vez se implantan las prótesis bajo el músculo pectoral. Las incisiones pueden hacerse en distintos lugares: en el pliegue inframamario, alrededor de la areola o en la axila. Respecto a qué altura situar el implante, debe buscarse una relación adecuada entre el surco submamario, la areola, la parte más baja del cuello y la prótesis mamaria.
Es una cirugía que suele durar entre una y dos horas, en la que es absolutamente fundamental contar con especialistas para establecer expectativas realistas y minimizar sus riesgos: sangrado, infección, cambios en la sensibilidad de la zona, desplazamientos del implante o, a largo plazo, rotura de la prótesis o contractura capsular (endurecimiento del tejido cicatricial que se forma siempre alrededor del implante).
Las mejores candidatas para un aumento mamario son mujeres sanas, con expectativas realistas y que desean mejorar su apariencia por diversas razones, fundamentalmente para corregir defectos del desarrollo mamario, asimetrías notorias entre ambos senos de forma congénita o después del embarazo, lactancia o pérdida de peso. En definitiva, las pacientes buscan una mejoría de su autoestima y su imagen corporal, pero la paciente debe haber completado su desarrollo mamario antes de someterse a la cirugía, lo cual generalmente ocurre entre los 17 y tras los 20 años.
La recuperación del aumento mamario varía según la persona y el plano de implantación (mucho menos doloroso bajo la glándula, más molesto bajo el músculo) pero en general se recomienda reposo relativo y utilizar sujetador quirúrgico especial durante los primeros días, evitar levantar objetos pesados o ejercicio intenso durante las primeras semanas para evitar sangrados o desplazamientos de las prótesis, y seguimiento ecográfico de los implantes de forma periódica (sobretodo en los implantes de gel de silicona, ya que la rotura puede no dar clínica).
El resultado final puede apreciarse después de unos meses cuando baje la inflamación y los implantes se acomoden en su posición. Es duradero, pero no necesariamente permanente. Con el tiempo, los implantes pueden necesitar ser reemplazados (es falsa esa creencia de necesidad de cambio cada diez años) debido a su rotura o una decisión personal de la paciente. Les indico a mis pacientes que deben ser realistas: un producto como un implante, diseñado para durar de por vida, tiene un coste de fabricación en torno a los cien euros (aunque su precio de venta puede en ocasiones superar los mil). Sometido a una vida absolutamente normal, que es la que debe llevar una paciente tras un aumento mamario, en continuo movimiento y recibiendo de forma normal pequeños impactos, cuánto va a durar algo que, su fabricación, cuesta en torno a cincuenta euros.
En definitiva, el aumento mamario es una decisión personal que debe tomarse con información, madurez y asesoramiento profesional. No se trata únicamente de una mejora estética, de hecho muchas veces tiene un fin reconstructivo, sino de una intervención que puede impactar significativamente en la autoestima, la seguridad y la percepción personal siempre y cuando se realice con objetivos claros, expectativas realistas y bajo los más altos estándares médicos.
Es esencial elegir un cirujano plástico homologado en España, con experiencia, formación y una ética profesional que anteponga la salud y el bienestar del paciente sobre cualquier otra consideración.