ENFOQUES DEL DIRECTOR
Ni rastro de un ciberataque: fallo masivo del Gobierno que negaba el posible apagón hace muy poco

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su comparecencia oficial de este lunes. EUROPA PRESS 28/4/2025
España se sumió este lunes en un caos sin precedentes tras un apagón masivo que dejó sin luz a millones de personas, paralizando transportes, comercios y servicios esenciales. El presidente Pedro Sánchez, en una comparecencia desde La Moncloa, afirmó que a las 12:33 se perdió “súbitamente” el 60% de la energía (15 gigavatios) en apenas cinco segundos, calificándolo como una “anomalía” sin precedentes. Sin embargo, su explicación desafía las leyes físicas: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Decir que “desapareció” es, en el mejor de los casos, absurdo; en el peor, un intento de esquivar responsabilidades.
España
Histórico apagón informativo de Pedro Sánchez: ¿Cómo pueden desaparecer 15 gigavatios en 5 segundos?
Enrique Martínez Olmos
El Gobierno, que hace apenas tres años descartaba “escenas apocalípticas” como apagones, enfrenta ahora un ridículo monumental. Fuentes propias confirman que no hay indicios de un ciberataque, pese a las especulaciones iniciales. En cambio, medios citan a Red Eléctrica Española (REE) reconociendo que todo apunta a un fallo técnico en el sistema eléctrico peninsular, posiblemente ligado a una “oscilación muy fuerte” que desconectó la red española de la europea. La falta de mantenimiento, la sobrecarga o una transición energética mal gestionada podrían estar detrás, pero REE y el Ejecutivo guardan silencio sobre las causas exactas, alimentando la percepción de que se está tejiendo un relato exculpatorio para eludir culpas.
La gestión de la crisis fue un desastre. Mientras hospitales recurrían a generadores y ciudadanos quedaban atrapados en trenes y ascensores, la comunicación oficial brilló por su ausencia durante horas. Sánchez pidió “no especular” y seguir “canales oficiales”, pero la opacidad inicial y la demora en ofrecer datos concretos dejaron a la población a merced de bulos. La declaración de emergencia en ocho comunidades y la movilización de la UME evidencian la gravedad, pero no compensan la falta de transparencia.
Este apagón no es solo un fallo técnico; es la factura de una gestión energética improvisada. El Gobierno debe auditar la red, esclarecer las causas y asumir responsabilidades. La luz vuelve, pero la confianza ciudadana sigue a oscuras.