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El PSOE toca fondo en Extremadura con Gallardo: el sanchismo exhibe su falta de escrúpulos

La jueza ha señalado directamente a Pedro Sánchez, subrayando su "capacidad para influir" en los miembros del PSOE que facilitaron la plaza a su hermano, lo que agrava la gravedad del escándalo

El secretario general del PSOE de Extremadura, Miguel Ángel Gallardo, atiende a los medios.

El secretario general del PSOE de Extremadura, Miguel Ángel Gallardo, atiende a los medios.PSOE DE EXTREMADURA

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El PSOE de Extremadura, bajo el liderazgo de Miguel Ángel Gallardo, ha perpetrado una maniobra que desnuda la absoluta falta de principios del sanchismo. En un movimiento descarado, Gallardo orquestó en solo cuatro horas la dimisión de la diputada María de la Cruz Rodríguez Vegazo y la renuncia de cuatro personas que le precedían en la lista electoral, asegurándose un escaño en la Asamblea de Extremadura. Esta operación, ejecutada la víspera de conocerse el auto de apertura de juicio oral contra él, el hermano del presidente del Gobierno, David Sánchez, y otras cuatro personas (seis en total), es un intento evidente de blindarse con el aforamiento ante las acusaciones de prevaricación y tráfico de influencias.

La jueza ha señalado directamente a Pedro Sánchez, subrayando su "capacidad para influir" en los miembros del PSOE que facilitaron la plaza a su hermano, lo que agrava la gravedad del escándalo. Esta revelación pone en evidencia que el caso trasciende a Gallardo y alcanza al núcleo del poder en Moncloa, mostrando cómo el sanchismo manipula estructuras e instituciones para proteger a los suyos. La rapidez de la maniobra, con Rodríguez Vegazo —jefa de gabinete de Gallardo— y cuatro compañeros sacrificados en tiempo récord, refleja un desprecio absoluto por la ética política y la confianza ciudadana.

Este escándalo no es un hecho aislado, sino un síntoma de la decadencia moral del PSOE bajo Sánchez. En Extremadura, los votantes socialistas, que históricamente han respaldado al partido por su compromiso con la justicia social, asisten atónitos a un espectáculo de clientelismo y autoprotección. Gallardo, con esta jugada, no solo hunde al PSOE extremeño, sino que refuerza la percepción de un partido que prioriza salvar el pellejo de sus líderes por encima de cualquier principio. El sanchismo, con su obsesión por el poder, ha tocado fondo en Extremadura, y este caso, con la sombra de Sánchez planeando sobre él, es una prueba irrefutable de su falta de escrúpulos.

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