enfoques del director
Sánchez es el fango: la bomba lapa se fabricó en La Moncloa
El Gobierno de Pedro Sánchez ha dado un paso más en su deriva manipuladora al difundir un bulo que acusaba a un exagente de la UCO, ahora asesor de Isabel Díaz Ayuso, de planear una "bomba lapa" contra el presidente. La verdad, revelada tras el escándalo, es que el exagente temía ser él el blanco de un atentado. Este no es un simple error, sino una operación orquestada para desacreditar a la oposición, que el Ejecutivo, lejos de rectificar, defiende con descaro.
Los medios afines al Gobierno amplificaron esta narrativa sin pruebas, basándose en una conversación tergiversada. La acusación se desinfló rápidamente, pero el daño a la reputación del acusado y a la confianza pública ya estaba hecho. Mientras algunos periodistas han rectificado, reconociendo el grave error, el PSOE ha optado por mantener el ataque, profundizando en su estrategia de polarización y crispación. Este episodio se suma a una estrategia recurrente: Sánchez se victimiza ante los bulos mientras su Gobierno los fabrica.
Los ministros que siguen mintiendo y no rectifican a pesar de la gravedad de sus palabras. Son unos irresponsables sectarios que no merecen el más mínimo respeto. Así que nos referiremos a ellos como miembros de la banda que nos gobierna, con apodos de guerra: 'Chiqui' Montero, 'Alegría de la Huerta' y 'Óscar Paradores'. Manipuladores y mentirosos, aprendices del jefe de la banda, Sánchez, han convertido la desinformación en su arma principal. Acusar a alguien de terrorismo sin fundamento es un ataque a la democracia, y su negativa a disculparse revela una arrogancia que desprecia la verdad y a la ciudadanía.
Esto ya no aguanta más. La maquinaria de mentiras, cloacas y corrupción liderada por Sánchez ha colmado la paciencia de los españoles. Salir a la calle el 8 de junio es imprescindible para decirle alto y claro a esta banda que estamos hartos de sus bulos, de su falta de escrúpulos, de su ausencia de límites y de la podredumbre que les rodea. Es hora de exigir un cambio.