ESdiario

la mirilla

Sánchez, como pollo sin cabeza por culpa de Leire

Leire Díez, en 2023, cuando era directora de Filatelia de Correos, junto al alcalde de Cáceres.

Leire Díez, en 2023, cuando era directora de Filatelia de Correos, junto al alcalde de Cáceres.AYUNTAMIENTO DE CÁCERES

Creado:

Actualizado:

Pedro Sánchez ha perdido el mando. No del Gobierno ni del PSOE, sino del relato, que es lo que de verdad le importaba. El debate político ya no lo marcan sus eslóganes ni sus golpes tipo “periodos de reflexión”: lo marcan los audios, los mensajes cruzados, los WhatsApp que revientan móviles y las filtraciones que apestan a cloaca. Cloaca con carné socialista.

En ese submundo de la Rosa Nostra donde todo se graba y nada se olvida, ha emergido una nueva estrella: Leire Díez, la ya célebre “fontanera de Ferraz”. No es ministra, ni portavoz, ni jefa de nada. Pero representa como nadie el alma del sanchismo: maniobras en la sombra, órdenes veladas y una soltura pasmosa para urdir campañas contra la Guardia Civil que investiga —oh, casualidad— a Begoña Gómez. Una serie de Netflix… de las chuscas.

El problema no es solo que existan tales prácticas. El problema es que el PSOE las ha institucionalizado. El aparato socialista ya no piensa en políticas públicas: piensa en cómo triturar al siguiente “verso suelto”, al juez incómodo, al fiscal díscolo, al compañero caído en desgracia que —cosas del destino— guarda una grabación o una carpeta con pruebas. House of Cards a la española.

Sánchez, mientras tanto, juega al ilusionista: se inventa hospitales para inaugurar, lanza leyes exprés, remueve conspiraciones y resucita su manual de resistencia, como si esta vez también le bastara con aguantar. Pero la diferencia es que ya no puede controlar ni la narrativa de su naufragio. Porque ahora los que filtran no son periodistas hostiles ni jueces incómodos: son los suyos. Y cuando tus propios soldados te apuntan, solo hay una estrategia posible: salir corriendo.

Así está el país: la gente, cada vez más harta; los medios, perdiendo el miedo; y el presidente, acorralado por su propio método. Porque cuando hasta tus peones te delatan, cuando a todos se les ha desatado la lengua, y cuando el único relato que queda es el que se filtra… es que ya no hay relato. Solo restos de poder y miedo a apagar el móvil.

A. M. BEAUMONT

tracking