ENFOQUES DEL DIRECTOR
¿Qué le pasa a Pedro Sánchez? Su anómala reacción ante las cloacas del PSOE enciende las alarmas
Pedro Sánchez lleva semanas sin contestar a preguntas de la prensa, un mes. Publica posts en X como si no estuviera pasando nada, como si viviera en otro país. Y ha dado órdenes a su grupo parlamentario y a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, para que impidan que se cumpla la voluntad mayoritaria de la Cámara, incluidos ahí varios de sus socios que le exigen comparecer con urgencia para dar explicaciones. Él se dedica en sus redes sociales a felicitar al equipo español de natación artística, a intercambiar chascarrillos con La Revuelta de Broncano y a celebrar el día de la bici. Aquí no está ocurriendo nada, por lo visto. Cualquiera diría que ha perdido un tanto la cabeza, la verdad, y cree que si ignora un problema, este desaparece.
Lo cierto es que no desaparece, claro. Es más, lo que probablemente logra es lo contrario, es agravar el problema, porque transmite una imagen de estar noqueado, de que los acontecimientos le superan, de que ha perdido el contacto con la realidad y el control del relato público.
Esa sensación se confirma más aún cuando sus ministros también aparecen desbordados ante la opinión pública. Tres de ellos, Óscar López, Montero y Alegría, airean bulos gigantescos de intentos de magnicidio contra el presidente del Gobierno y reciben órdenes de no rectificar bajo ningún concepto. Otro, Óscar Puente, sale en tromba contra un socialista como Eduardo Madina que osa quejarse de lo que está pasando. Le llama “resentido” y le dice que no ganaría ni una votación en una asamblea socialista de su pueblo.
Tal es el desconcierto que ni siquiera ha habido reacción de nadie en el Gobierno ante la petición de Page de elecciones generales anticipadas para que Sánchez no arrastre en su caída a los candidatos municipales y autonómicos. El convencimiento es que la situación es imposible de enderezar ya y que el partido se va por el desagüe.
Hay demasiados síntomas de descomposición como para que no salten todas las alarmas en el PSOE y en La Moncloa. Sánchez no es capaz de coger el toro por los cuernos, no es capaz de reaccionar y se limita a ignorar la realidad. Probablemente muchos piensen como Page, pero no se atreven a decirlo: elecciones ya, porque cuanto más tiempo pase, el descalabro va a ser mayor.