Denuncia y presunción de inocencia inseparables

Paloma Lago, en una imagen de 2023
Todo individuo tiene derecho a denunciar cuando cree que sus derechos son lesionados. A su vez, es imprescindible respetar la presunción de inocencia. Jamás caeré en el fanatismo de aquellos que afirman que todo lo vieron y todo lo saben, posicionándose sin el menor rigor. Dejaré a las pruebas, más allá de la palabra, y a la Justicia establecer un veredicto.
Tema para llenar páginas de la prensa amarillista cuando los protagonistas son la modelo y extelevisiva Paloma Lago y un Conselleiro del Mar que, a raíz de la admisión de la denuncia por el Tribunal Superior de Justicia, dimite de su cargo y no quiere agotamiento para tener un juicio como persona normal.
Siempre estaré del lado de la víctima pero, mientras no se demuestre lo contrario, siempre hay dos víctimas. Los opinólogos de turno hablan tanto de la situación sentimental de un hombre que aún está casado y de una mujer que quiere volver a la televisión y solo otra rellenar espacios que atacan la intimidad de las personas.
La situación de un matrimonio solo es responsabilidad de dos, de si está fracasado hace tiempo o no, y las explicaciones son entre ellos. La moralina de quien menos debe opinar. Si es verdad que mantenían una situación de amistad o sentimental, solo ellos lo saben. Hay dos cosas no consentidas y una de ellas es que en una relación sentimental debe haber confianza y deseo mutuo y no dominio ni sumisión.
Si ha habido drogas de sumisión, estas producen amnesia y entonces no se recuerda lo sucedido. Habrá que ver si todo sucedió en una cafetería o en una habitación y entonces cualquier bebida pudo hacerle daño. La toma de medicamentos o ansiolíticos produce en ocasiones desorientación y mareo. Con ello no quiero quitarle razón a esta mujer. Debió acudir de inmediato a un centro médico y hacerse un análisis de tóxicos y también denunciar en la intimidad para evitar este circo mediático que tanto confunde y distorsiona.
Además, daña psíquicamente al encontrarse en boca de todos. Si este hombre es inocente, como asegura, las pruebas lo decidirán y, si es culpable, solo la Justicia tiene ese poder de dirimir y sentenciar. He aprendido a alejarme del fanatismo político y del de un entorno conocido que, por ese mero hecho, da la razón a uno u otro sin saber ni haber estado allí. Soy neutral porque lo contrario sería alejarme de lo justo. Y solo debe triunfar la verdad.
Es evidente que estoy con las mujeres maltratadas y que sufren cualquier tipo de agresión física o sexual. Pero no estoy con la mentira de nadie. Es muy difícil, pero hay que reconocer los errores por encima de todo y de todos. Más que nada por conciencia y ética. Dejemos trabajar a la Justicia y que reconozca ambos derechos, como son la denuncia por un lado y la presunción de inocencia por otro. No puedo ser más clara. Todos tenemos derecho a defendernos y, al final, las incongruencias darán la pista para reconocer la verdad.