enfoques del director
¿Qué más tenemos que aguantar? Ábalos a lo Torrente da la puntilla a Sánchez a la espera de Cerdán
Sánchez ha hablado, pero no ha dado explicaciones. No le quedaba otra que asistir a la sesión de control al Gobierno en el Congreso, pero ni ha contestado nada ni ha explicado nada. Es descorazonador enfrentarse a este sujeto que tiene a España en vilo y que ha decidido enrocarse en La Moncloa, secuestrar el poder al precio que sea, ignorando su realidad; su soledad social, no puede poner un pie en la calle; su soledad parlamentaria, incapaz de sacar adelante los presupuestos y casi cualquier ley que no sea beneficiosa para los separatistas y, por tanto, perjudicial para el resto; y la corrupción que le rodea, casos que afectan a su entorno familiar, a su fiscal general, a su Gobierno y a su partido.
En las últimas horas hemos tenido que asistir a un capítulo más de este culebrón del caso Ábalos, con la UCO registrando la casa del exministro durante horas. Lo peor no es la imagen del ex hombre de confianza de Sánchez y ex número tres del PSOE, su aspecto 'torrentiano'. Eso hunde un poco más al sanchismo, desde luego, pero lo peor es lo que está por llegar. Ese registro en casa de Ábalos y en empresas de Valencia y Navarra se derivan de un informe elaborado por la Guardia Civil sobre la participación del actual secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, en la trama corrupta.
El informe por tanto ya está redactado y en manos del juez, aunque aún no ha trascendido su contenido a la prensa. Lo hará más temprano que tarde y ese sí puede ser un golpe demoledor para este Gobierno. Que dos secretarios de Organización consecutivos del PSOE, Ábalos y Cerdán, estén investigados por la justicia sería difícil de soportar incluso para alguien como Pedro Sánchez. En todo caso no hay que tener demasiadas esperanzas. Lo más probable es que en su huida hacia delante Sánchez insista en contarnos esa patraña de que los jueces prevarican y le persiguen, en ese complot imaginario de la fachosfera contra el presidente más progre, más alto y más guapo del mundo.
La pregunta es qué más tiene que suceder en España para que se devuelva la palabra a los ciudadanos. Y de ella se deriva otra: qué mas tenemos que aguantar millones de españoles. Hasta cuándo y por qué. Es duro ver el estado de descomposición de la España sanchista y no poder hacer nada.