El presidente que manda mucho pero no se entera de nada
Pedro Sánchez conversa con Santos Cerdán, entre otros, en el Senado.
El presidente compareció con motivo del informe de la UCO sobre Santos Cerdán, y lo hizo con la mirada triste, el rostro serio y el tono de voz propio de quien acaba de descubrir que su mayordomo lleva años organizando raves en la biblioteca. Dicho de otro modo: el que subió al atril a dar explicaciones (pocas) no fue el Sánchez del andar guapeado sino el otro, el Pedro enamorado y decepcionado capaz de retirarse, compungido, a reflexionar sobre la maldad ajena. Y lo hizo para declarar con esa solemnidad tan propia de quien jamás ha roto un plato pero cuya vajilla está entera en el suelo, que se enteró esa misma mañana del desaguisado porque hasta entonces vivía en la inopia.
Por supuesto, ha prometido tolerancia cero, auditorías, reformas internas y todo ese baile de gestos que tanto adoran los políticos cuando las paredes comienzan a sudar tinta, pero de elecciones anticipadas nada. Y no porque él no quiera. Lo hace porque los ciudadanos no nos merecemos ser despojados de un gobierno comprometido con “la regeneración democrática”. Ahí es nada.
La cuestión ahora es, más allá de lo difícil que resulta creer a alguien que ha hecho del “Donde dije digo, digo Diego” toda una filosofía de supervivencia, si sus socios están dispuestos a seguir apoyando que lleve las riendas de todo un país alguien que no se entera de lo que pasa en la cocina de su propia casa. ¿Adivinan la respuesta?…Pues eso.
Opinión
Los 3 motivos por los que Sánchez no aguantará hasta 2027: habrá elecciones anticipadas.
Benjamín López