ENFOQUES DEL DIRECTOR
Lo que falta para que Pedro Sánchez caiga: un empujón que solo algunos pueden darle
Pedro Sánchez está en la UCI política, más acorralado que nunca. Aunque el jueves en Ferraz afirmó que no hay elecciones a la vista y que agotará la legislatura hasta verano de 2027, su supervivencia pende de un hilo. Este maestro del escapismo, que ha sorteado crisis con destreza, se encuentra ahora a un paso del abismo. Solo falta un empujón para que caiga, y ese empujón está en manos de sus socios de coalición y aliados parlamentarios. Ellos decidirán si, además de socios, están dispuestos a ser cómplices de la corrupción que envuelve al caso Koldo-Ábalos-Cerdán, un escándalo que salpica cada vez más cerca del presidente.
El informe de la UCO sobre comisiones por obras públicas amañadas, con Santos Cerdán en el centro, ha cambiado las reglas del juego. Las sospechas de irregularidades en contratos millonarios han puesto a Sánchez en una posición insostenible. Sus socios —Sumar, PNV, ERC y Junts— se enfrentan un dilema crítico: seguir sosteniendo a un presidente debilitado por escándalos o apartarse antes de que su caída los arrastre. Para Sumar, la salida es clara: Yolanda Díaz, Mónica García, Pablo Bustinduy y Ernest Urtasun deberían abandonar el Consejo de Ministros. Este gesto dejaría a Sánchez sin oxígeno, forzando su dimisión o elecciones anticipadas. PNV, ERC y Junts, por su parte, deben exigir comicios ya si quieren salvar su credibilidad. Han tolerado mucho para mantener a este presidente “chollo” en La Moncloa, pero la magnitud de las revelaciones marca un punto de inflexión.
Si estos aliados optan por la lealtad ciega, corren el riesgo de hundirse con Sánchez. La ciudadanía está atenta, y la presión aumenta. Los socios tienen la llave: dejarlo solo, retirarle el apoyo, es el empujón que lo cambiaría todo. Si no actúan ahora, cuando la corrupción amenaza con desbordarlo todo, puede ser demasiado tarde. La pregunta no es si Sánchez caerá, sino cuándo. Y ese “cuándo” depende de quienes hoy sostienen su frágil equilibrio.