ESdiario

editorial

¿Y si el hermano de Pedro Sánchez se fuga? Cualquier cosa es posible en la España sanchista

Japón no tiene tratado de extradición con España, lo que convertiría su marcha en un potencial jaque mate a la justicia

David Sánchez, hermano de Pedro Sánchez, llega a los juzgados de Badajoz

David Sánchez, hermano de Pedro Sánchez, llega a los juzgados de Badajoz

Creado:

Actualizado:

La juez Beatriz Biedma, del Juzgado de Instrucción número 3 de Badajoz, ha puesto el foco en un caso que sacude los cimientos de la credibilidad institucional: David Sánchez Pérez-Castejón, hermano del presidente del Gobierno, podría estar planeando trasladarse a Japón. El motivo, un visado por “reagrupamiento familiar” para unirse a su esposa y su hija en Wakayama, concedido el mismo día que se dictó su auto de procesamiento por presuntos delitos de prevaricación y tráfico de influencias. La coincidencia no puede ser más inquietante.

La magistrada, ante la posibilidad de una fuga, ha consultado a la Fiscalía y las partes si procede retirar el pasaporte de Sánchez o imponer medidas cautelares. Y no es para menos: Japón no tiene tratado de extradición con España, lo que convertiría su marcha en un potencial jaque mate a la justicia. Vox, Manos Limpias y Hazte Oír, personados como acusación popular, han alzado la voz, exigiendo incluso una fianza de 70.000 euros para garantizar su presencia en el juicio que, todo apunta, se celebrará en 2026.

Lo que podría parecer una trama de ficción es, en la España de Pedro Sánchez, una posibilidad verosímil. La realidad supera cualquier guion: un familiar directo del presidente, acusado de irregularidades en su contratación en la Diputación de Badajoz, solicita un visado en Madrid, pese a residir oficialmente en Portugal, y planea establecerse en un país donde la justicia española no podría alcanzarlo. ¿Casualidad o estrategia? La sombra del “trato de favor” planea sobre un caso que ya huele a escándalo.

En esta España, donde los límites de lo posible se desdibujan, nada sorprende. La percepción de impunidad crece, y con ella, la desconfianza ciudadana. Si David Sánchez se fugara, sería un golpe más a la fe en nuestras instituciones. Porque, en la España de Sánchez, la realidad no solo imita a la ficción: la supera con creces.

tracking