la mirilla
El cinismo de Sánchez con la inmigración
Pedro Sánchez, este miércoles en Mauritania.
Pedro Sánchez, desde Mauritania, pontifica sobre una inmigración “segura, regular y ordenada”. Muy bien. Pero mientras habla desde lejos, los problemas estallan aquí. Torre Pacheco es el último aviso. Alcalá de Henares. Canarias. No son casos aislados: es el resultado de una política migratoria desbordada, sin control y sin plan.
La inmigración en España nunca fue un problema. Lo está siendo ahora. Y no por los que llegan, sino por los que mandan. La dejadez es la norma. El Gobierno presume de integración, pero en la práctica ha dejado zonas sin ley, barrios sin medios, y fronteras sin vigilancia real. Los mismos que hablaban de solidaridad, hoy miran hacia otro lado, permitiendo que el miedo crezca.
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¿Y qué ocurre cuando los vecinos sienten que el Estado no está? Que aparecen los oportunistas. Llegan aquellos que gritan.
Ascienden los instintos. Y algunos hacen de la inseguridad su bandera.
Lo más grave es que a Sánchez y sus asesores ya les viene bien. Cuanto más fuerte suene Vox, más fácil le resulta agitar el espantajo de la ultraderecha. Es su torpe manera de desgastar al PP. De dividir al centro-derecha. Así se agarra a La Moncloa, a costa de jugar con fuego y con la vida de los más indefensos.
El buenismo ha dejado paso al cálculo. La migración se gestiona ahora con cinismo. Sánchez dice que quiere orden. Aunque, no le viene mal el desorden.
A. M. BEAUMONT