Montoro y Montero: Hacienda son “ellos”

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
Montoro y Montero. Qué cosas. Dos apellidos casi idénticos. Dos ministros de Hacienda. Uno del PP. La otra del PSOE. Uno ya es pasado. La otra está firmando el futuro. Y sin embargo… comparten algo más que cargo y consonantes.
Cristóbal Montoro fue mucho más que un gestor público. Fue el tipo que convirtió Hacienda en un instrumento de poder personal. Si me apuran, de venganza política. No exagero: a muchos periodistas —y hablo con conocimiento de causa— les llegó una inspección fiscal justo después de publicar algo que no gustaba. No una vez. Varias. Demasiadas.
Lo sabíamos todos. Se sabía en las redacciones. Y se callaba. Ahora un juez lo investiga por algo aún más grave: haber beneficiado, desde su despacho ministerial, a empresas que contrataban con su antiguo bufete. Mientras era ministro. Es decir, el zorro cuidando del gallinero. Y Hacienda… obedeciendo.
¿Es esto corrupción? ¿Tráfico de influencias? ¿Puerta giratoria? Tal vez lo sea todo al mismo tiempo. Pero, sobre todo, es una vergüenza. Una más. Y mientras Montoro se enfrenta a su pasado, Montero nos entrega el presente.
María Jesús Montero es la ministra que pasará a la historia —si hay decencia— por firmar la financiación “singular” de Cataluña. Un trato a medida. Un traje fiscal exclusivo. El precio de que Sánchez siga en La Moncloa. La igualdad entre comunidades, rota. El principio de solidaridad, barrido. La Hacienda pública, troceada para contentar a quienes quieren romper el país.
Montoro y Montero. Distintos partidos. Distintas épocas. Pero, al final, la misma tentación: usar Hacienda no para servir al ciudadano, sino para mantener el poder. ¿Hacienda somos todos? Qué va. Hacienda son ellos. A. M. BEAUMONT
España
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Enrique Martínez Olmos