Francisca Granados, la mano que mece la cuna

Francisca Granados, en una imagen de archivo
Yo creía que, desde el mal asesoramiento de Juana Rivas en la etapa de sustracción internacional de menores, había aprendido la lección de su error y estaba fuera de pantalla. Cuando la vi, he recordado lo tenebroso y oscuro de esta mujer que actúa desde la manipulación y el fanatismo ideológico. Esto provoca un grave daño al menor y una desprotección absoluta. Está empeñada en que un padre no sea padre y en destruir la relación de un padre y un hijo.
Francesco Arcuri, a pesar del daño y sufrimiento que le han creado, no ha apartado a Juana de sus hijos porque es un derecho de los dos. Gabriel, el hermano mayor, entiendo que está en la etapa de la rebeldía y quisiera estar con su hermano, pero el menor es libre y él no puede ni debe decidir la vida de su hermano. Él ha decidido vivir en Granada y nadie se lo ha impedido ni le gustaría que lo hiciesen. El esperpento generado por Granados ha sido de protagonismo y proyectando en sus gestos odio y rencor. "Lo van a matar."
Esa era la manera repetitiva que durante estos meses adentraron en la mente moldeable de un menor. Aparenta una frustración en el pasado y que ahora proyecta con Juana Rivas en un mecanismo psicológico de desplazamiento de alguien a quien no se atrevió a retar. Juana Rivas es otra víctima de quien no está capacitada para asesorar al no poseer objetividad y no basarse en la verdad, sino en un fanatismo y feminismo rancio y equivocado. Sus conductas son repetitivas, lo cual se puede traducir en algo que se llama obsesión y es muy peligrosa.
Armas de mujer unos rasgos de nula empatía hacia un padre al que la vía judicial da la razón. A ella no le importa su sufrimiento, ya que su fijación está por encima. La carencia de empatía nos puede acercar a un rasgo psicopático. No todo es blanco o negro porque hay términos medios. El manipular y cosificar a un menor con fines ideológicos y sin importar el daño emocional causado, es un auténtico crimen. Por ello, lo mínimo deseable es que no ejerza como asesora.
Es preocupante que, si el menor vuelve a España, se repetirá lo mismo y el trauma aumentará en el menor. Sería más aconsejable visitas en Italia, aunque el riesgo de secuestro siga. La actuación de la juez ha sido espléndida y de protección al menor.