la mirilla
El tiempo de Sánchez que pagamos los españoles
Pedro Sánchez, en su comparecencia en La Moncloa.
Si algo dejó claro Pedro Sánchez en su falsa rueda de prensa es que piensa agotar la legislatura. Cueste lo que cueste. Aunque no haya presupuestos. Aunque no haya parlamento. Aunque no haya país. Gobierna sin leyes, sin rumbo y sin mayoría social. Pero con relato. Mucho relato. Este lunes pudo verse en ese acto publicitario que fabricó en La Moncloa para contarnos el paraíso que —según él— ha construido.
Lo de ayer no fue una comparecencia institucional. Fue un mitin en diferido. Una precampaña de sí mismo. Una huida hacia adelante. Mientras, sus socios se relamen. Saben que, por cada semana que resiste, hay un precio que cobrar. Y el catálogo es infinito: más competencias, más dinero, más cesiones. Incluso viajar a Waterloo para ver a Puigdemont ya está en agenda. Todo vale para prolongar su estancia en La Moncloa.
La resistencia presidencial se paga con fondos públicos. Con desigualdad territorial. Con impunidad. Con indignidad. Con hartazgo. Y la oposición, ojo, ha tomado nota. Feijóo ha pedido a su partido mantener la tensión electoral. No se resigna. Prepara un plan para derogar el legado del sanchismo. Operación “Guardia localizada”, tituló La Razón al descanso que el líder del PP ha dado a los suyos este agosto. Me ha impresionado. Sánchez compra tiempo. Y nosotros lo pagamos.
A. M. BEAUMONT