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Nuevo caos en el AVE: el tuitero Óscar Puente desbordado y sin soluciones

Su gestión, más centrada en la réplica virtual que en la planificación efectiva, refleja una preocupante desconexión con la realidad

Óscar Puente, infatigable en su labor de zapa sanchista

Óscar Puente, infatigable en su labor de zapa sanchistaJUAN BARBOSA

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El caos ferroviario vuelve a golpear España, esta vez paralizando la estación de Sevilla-Santa Justa, un nudo crucial para el AVE. Una nueva avería en la catenaria, la enésima en meses, dejó a miles de pasajeros varados, con trenes detenidos y estaciones abarrotadas en plena temporada alta. La indignación crece, y con razón, mientras el ministro de Transportes, Óscar Puente, parece más preocupado por su actividad en redes sociales que por ofrecer soluciones reales a un problema recurrente que lastra la imagen de nuestro ferrocarril.

La avería del 6 de agosto de 2025, que bloqueó la entrada y salida de trenes de alta velocidad en Sevilla, no es un incidente aislado. En julio, otra incidencia similar en Toledo dejó a 25.000 viajeros atrapados, algunos sin agua ni aire acondicionado en plena ola de calor. Hace meses, el robo de cobre en la misma línea Madrid-Sevilla generó retrasos de hasta diez horas. La lista es interminable, y la paciencia de los usuarios se agota. Adif y Renfe, bajo la tutela de Puente, parecen incapaces de garantizar un servicio fiable, pese a los más de 700 millones invertidos en renovaciones, según el propio ministro.

Mientras los andenes se llenan de maletas y desesperación, Puente opta por el escapismo digital, jactándose de bloquear tuiteros críticos o desviando culpas. Su gestión, más centrada en la réplica virtual que en la planificación efectiva, refleja una preocupante desconexión con la realidad. Las críticas de la Junta de Andalucía, que teme el impacto en el turismo, o de asociaciones de consumidores, que reclama indemnizaciones justas, no hacen mella en un ministro que parece desbordado.

España merece un sistema ferroviario a la altura de su prestigio, no un circo de excusas y averías. Puente debe dejar el teclado y asumir responsabilidades: auditar a fondo las infraestructuras, exigir cuentas a Adif y priorizar a los pasajeros. De lo contrario, el AVE, orgullo nacional, seguirá siendo noticia por su caos y no por su excelencia.

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