Conflictos de pareja y divorcios después de vacaciones

Verano, territorio hostil para los matrimoniosEric ward / UNSPLASH

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Aunque las vacaciones suenan a algo idílico y maravilloso, no siempre es así. Todo depende del entorno que te rodea, si es de alta toxicidad o sano. Los lugares son las personas que te tratan con amor y respeto y dan luz a tu vida. Si en el ámbito familiar la situación hace perder la calma y desequilibra de forma reiterativa, las vacaciones serán un volcán emocional. 

Al estar todo el tiempo juntos y sin los espacios de separación del trabajo o de otras actividades, las situaciones, si hay discusiones por los hijos, por el tiempo no coincidente de actividades en común, por el ostracismo y la cerrazón de no ceder o ceder siempre el mismo, se complican. En situaciones de discusiones violentas, lo mejor es dar un paseo y alejarse de la situación hasta que se calme. Es normal tener furia y coraje, pero para el éxito hay que aprovechar el momento de calma donde se pueda comunicar, aunque esté claro que la comunicación brille por su ausencia. 

Y si tenemos en cuenta la elevación de la oxitocina, la hormona del enamoramiento, entenderemos que los flirteos y amores de verano llevan a la infidelidad y a plantearse abandonar una relación caótica o en la que incluso puede haber maltrato o convivencia con una persona con rasgos de psicopatía. 

Es evidente que después del verano aumentan las separaciones y divorcios al no estar con la mente ocupada en el trabajo, sino pensando en libertad. Es gratificante una relación duradera basada en el respeto y amor verdadero, el formar un equipo unido que se necesita mutuamente, pero cuando no hay amor ni respeto y se está por miedo o por no salir de una dirección de costumbre, para nada es aconsejable una continuidad. 

La destrucción de uno al otro y del otro al uno tiende a crear graves problemas físicos, psíquicos, somatizaciones, suicidio, peligro vital consciente o inconsciente y daño a los hijos que acaso en el futuro adopten un papel de violencia y delincuencia. Es decir, repetir el patrón de conducta que han vivido. Que triunfe el amor y la pasión con base en el respeto y la reciprocidad de sentimientos.