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Operación retorno con carreteras abandonadas por el Gobierno: Óscar Puente, el ministro inútil

Más conocido por sus polémicas en redes que por su eficacia, lidera un ministerio que ignora las necesidades urgentes de las infraestructuras. Las carreteras, vitales para la movilidad de ciudadanos y el transporte de mercancías, se desmoronan

El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante una rueda de prensa tras el Consejo de Ministros

El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante una rueda de prensa tras el Consejo de MinistrosEuropa Press

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La operación retorno de este verano ha expuesto la desastrosa gestión de las carreteras españolas, convertidas en un peligro público por el abandono del Gobierno de Sánchez. Baches, asfalto deteriorado y señalización deficiente son la norma en muchas vías, comprometiendo la seguridad de millones de conductores y contribuyendo a accidentes mortales. El responsable directo de este desastre es Óscar Puente, ministro de Transportes, cuya ineptitud ha alcanzado cotas alarmantes.

Puente, más conocido por sus polémicas en redes que por su eficacia, lidera un ministerio que ignora las necesidades urgentes de las infraestructuras. Las carreteras, vitales para la movilidad de ciudadanos y el transporte de mercancías, se desmoronan mientras el Gobierno prioriza gastos superfluos. La excusa de la falta de fondos es insostenible: los vehículos generan al Estado más de 30.000 millones de euros anuales. El impuesto sobre carburantes aporta unos 15.000 millones, el IVA de la compraventa de vehículos suma cerca de 8.000 millones, y a esto se añaden el impuesto de matriculación, el de circulación, peajes y multas. Con semejante recaudación, el deterioro de las carreteras no es un problema de dinero, sino de voluntad política.

Este abandono tiene consecuencias trágicas. En 2024, más de 1.100 personas perdieron la vida en accidentes viales, muchos en carreteras secundarias en pésimo estado. Además, el mal mantenimiento incrementa costes logísticos para el sector del transporte, afectando la economía nacional. Mientras tanto, Puente se limita a la propaganda y a señalar culpables externos, incapaz de asumir su responsabilidad. Este no es solo un fallo de gestión, sino una negligencia que pone en riesgo vidas humanas. España necesita con urgencia un ministro de Transportes competente, que destine los recursos disponibles a garantizar carreteras seguras y funcionales, en lugar de perpetuar un ciclo de desidia y excusas que pagamos todos, demasiadas veces con sangre.

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