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con guante blanco

Miguel Queipo

Miguel Queipo de Llano

El humo y la libertad

El cigarrillo y los fumadores, en la diana

El cigarrillo y los fumadores, en la diana

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Decía el fallecido Sandro Pertini, recordado primer ministro italiano de 1978 a 1985, que "de los fumadores podemos aprender la tolerancia. Todavía no conozco uno solo que se haya quejado de los no fumadores". Pertini, vaya por Dios, era socialista. El anteproyecto de ley antitabaco española presentado por la, dicen, progresista ministra Mónica García, es un disparate que pagarán, tiene tela, tanto fumadores como no fumadores, aunque estos últimos, cegados por su odio visceral a las cosas que echan humo, no se hayan percatado.

No hay nada que objetar sobre la prohibición de fumar en centros hospitalarios y sus aledaños (aunque el más afectado va a ser el personal sanitario que sí fuma, y son legión: tambien comen grasas saturadas y beben alcohol, no se crean), los centros educativos, incluso los recintos deportivos. Lo de los parques públicos ya tiene algo más de guasa. Se llama respeto y conviencia, y hasta los fumadores lo entienden. Pero lo que no tiene un pase es la prohibición de fumar en las terrazas de los locales de hostelería. Porque lo acabaremos pagando todos.

¿Qué sentido tiene que un hostelero mantenga una terraza abierta fuera del periodo de horario de verano, con frío y lluvia, si los fumadores, es obvio, van a preferir volver al interior, con calefacción y sin mojarse, después de haber sido obligados a pasar los inviernos como esquimales? ¿Para qué mantenerla si encima los fumadores que salgan 'a echarse un piti' van a tener que alejarse del local para no fumar "en la terraza", pudiendo hacerlo en la puerta si no colocan una mísera mesa? Y si no ponen terraza, ¿cuánto personal de los, se estima, 280.000 cafeterías, bares y restaurantes que hay en España irá al paro porque sobran trabajadores al hacer falta menos manos, en cocina y de cara al público, porque habrá menos mesas y por tanto habrá menos clientes? Más miseria, que es de lo que al final trata todo.

Además, las matemáticas no engañan. Hay 65 ciudades en España que tienen más de 100.000 habitantes. De ellas, 35 tienen un regidor del PP mientras 19 arrían la bandera socialista. Los establecimientos que ponen terraza tienen que pagar una tasa municipal por hacerlo. Así que el cierre de terrazas supondrá una merma más que considerable en las cuentas públicas municipales. Y los más perjudicados, claro, serán los consistorios populares, porque son más. Aritmética.

Entramos en periodo electoral municipal, previsto para 2027 en la mayoría del territorio nacional. No hay ni un solo ciudadano que no sepa que, ante la proximidad de las urnas, toca que los regidores municipales comiencen desde la próxima primavera de 2026 con sus operaciones asfalto, limpieza, zonas verdes y demás actuaciones electoralistas para que el ciudadano deposite su voto favorable a la gestión municipal. 

Sólo en Madrid capital hay autorizadas alrededor de 6.500 terrazas en locales hosteleros. Que pagan una tasa según la zona, los metros cuadrados ocupados en la vía pública y su dotación en mesas, sillas, separadores... ¿Cuánto dejará de percibir cada Ayuntamiento en tasas municipales cuando las terrazas desaparezcan? ¿Qué nuevo impuesto se tendrán que inventar para compensar esa pérdida de ingresos, o cuál nos subirán? ¿Quién lo va a pagar? Ya lo saben: ustedes y yo. Los de siempre.

Lamento no hablar de deportes, que es mi negocio. Pero estas cosas me indignan. Y no, no soy fumador, aunque de joven sí lo fui. Vapeo, sí, por puro postureo. Pero cada vez que coartan la libertad, y lo es el que no se permita que un empresario hostelero decida si en su terraza al aire libre deja fumar o no para que el cliente, en su libre ejercicio de esa libertad, decida si va a ese establecimiento o a otro sin humos, me solivianta. No me sirve esa excusa de algunos radicales no fumadores que dicen que eso de comer con alguien con un cigarro al lado les estropea "la experiencia" (porque ahora todo son experiencias, hasta lo que se hace a diario: comer). Lo tendrían tan fácil como sentarse en el interior de los locales que sí permitan fumar en el exterior, y todos felices: los que fuman y los que llaman experiencia a comerse unas croquetas ultracongeladas. 

Cada vez somos menos libres, y, como decía la senadora Padme Amidala en la trilogía de Star Wars, "así es como muere la libertad, con un estruendoso aplauso". El aplauso de los de siempre. El aplauso de los que jamás han leído el Quijote. "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos", decía el ingenioso hidalgo de Cervantes. Y cada vez nos la arrebatan más, ante la indiferencia general y la alegría croquetera.

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