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Derecho a protección para Patricia Ramírez

Ana Julia Quezada, asesina del pequeño Gabriel Cruz

Ana Julia Quezada, asesina del pequeño Gabriel Cruzeuropa press

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Patricia Ramírez es la madre de Gabriel Cruz, el menor asesinado en Níjar, Almería, por Ana Julia Quezada, ex pareja de su padre, Ángel Cruz. Tanto Patricia Ramírez como Ruth Ortiz han vuelto a revivir el dolor cuando los psicópatas asesinos de sus hijos pretendían narrar y describir el horror de estas madres que jamás superarán la pérdida.

Cuando las heridas del alma empiezan a cicatrizar, surgen estas bestias humanas para reabrir las heridas y escarbar en lo que aún no ha sanado. Ana Julia, a través de un documental, y Bretón, a través de un libro, que por fortuna estas madres coraje, a las que muchos apoyamos no solo como profesionales de la mente sino como seres humanos, han truncado el veneno de estas alimañas que distan mucho del arrepentimiento. 

Ana Julia Quezada tiene favoritismo en la cárcel y, a través de favores sexuales, consigue teléfonos móviles con los que amenaza de muerte a Patricia Ramírez, madre de "Pescaíto", su hijo Gabriel. Es vergonzosa la protección del asesino y no de las víctimas. Esta conducta de Ana Julia, donde el concepto de moralidad y humanidad se difumina, como todo psicópata, cosifica a las personas y las convierte en meros objetos para un fin que es esa conducta repetitiva de maldad y reincidencia de acciones nada deseables y que atentan contra la vida de otras personas. 

La muerte de su hija de 4 años en el pasado y una supuesta implicación nos hace ver la personalidad de esta mujer para la que "Pescaíto" era un estorbo en la relación con su padre, y la celotipia y mirada inquisidora cuando, en la búsqueda del menor, sus padres se abrazaban y cogían de la mano para apoyarse mutuamente en su dolor y ella quedaba en segundo plano. 

Nieves, una mujer que ayudaba a las internas de la cárcel de Brieva, en Ávila, ha sido testigo fiable de los favores de Ana Julia en la cárcel y del intento de envenenamiento de una de ellas. Me parece muy bueno que todo testimonio ayude a Patricia, pero no entiendo la presencia de un tarotista que graba a sus clientes y me pregunto si, de no ser un caso mediático, haría lo mismo. Yo no diré su nombre porque es lo que menos importa. 

La mujer catalana, pareja de Ana Julia, acudió a la consulta del tarotista para preguntarle por su pareja, Ana Julia. Es evidente su dependencia afectiva de la presa y que haría cualquier cosa por ella, quizás ayudarla en un posible daño a la vida de Patricia. Ya me parece morbosa la atracción por una asesina. Por ello, Patricia Ramírez debe gozar de la máxima protección que le garantice su seguridad. 

Ana Julia, condenada a prisión permanente revisable, no debe salir de la cárcel porque, al igual que los depredadores sexuales, sus conductas son repetitivas y reincidentes y, fuera, seguirán haciendo daño. Es importante un seguimiento y vigilancia también de su pareja porque puede evitar lo que de otro modo sería inevitable. "Pescaíto" no volverá, pero su madre debe tener el derecho a protección a todos los niveles: policial, judicial y estatal.

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