editorial
La ministra de Igualdad miente a sabiendas con las pulseras antimaltrato: debe dimitir
En cualquier país de la UE, una ministra que miente sobre la seguridad de mujeres dimitiría en horas. En la España de Sánchez, la decencia es opcional

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, durante una sesión de control al Gobierno en el Senado
El escándalo de las pulseras antimaltrato evidencia la negligencia y la mentira deliberada de la ministra de Igualdad, Ana Redondo. En una democracia normal, este caso exigiría su dimisión inmediata. Pero en el Gobierno de Pedro Sánchez, donde la verdad es un estorbo, Redondo se atrinchera en excusas mientras miles de mujeres sufren las consecuencias de su ineptitud.
La Memoria Anual 2024 de la Fiscalía General del Estado revela un "apagón" de ocho meses en el sistema Cometa, que vigila a agresores con pulseras electrónicas. Un fallo en la migración de datos de Telefónica a Vodafone-Securitas impidió acceder a localizaciones históricas, generando sobreseimientos y absoluciones en casos de quebrantamiento de órdenes de alejamiento. El CGPJ alertó hace 20 meses a Redondo sobre los riesgos del cambio de proveedor, pero ella ignoró las advertencias. Jueces y fiscales, como los de Granada, denunciaron fallos que pusieron en riesgo a víctimas.
Cerca de 5.000 mujeres dependen de este sistema para su seguridad. Durante esos meses de desprotección, sus agresores, con pulseras, quedaron en un limbo informático. Una mujer de 30 años fue asesinada en Mallorca en diciembre de 2024 por su expareja, cuya pulsera no activó alerta alguna. Una tragedia evitable.
Redondo miente al negar los fallos, calificándolos de "puntuales" y atacando a la Fiscalía y al CGPJ por "generar alarma". Sabía de los problemas —los avisos técnicos lo confirman— y no actuó. Prefirió gastar 1,6 millones en campañas como "Por Huevos" antes que proteger a las víctimas.
En cualquier país de la UE, una ministra que miente sobre la seguridad de mujeres dimitiría en horas. En la España de Sánchez, la decencia es opcional. El PP exige su reprobación, pero Sánchez calla. Redondo debe dimitir ya. Las mujeres merecen protección real, no mentiras.