Los celos amenazantes y destructivos en las relaciones

Pareja
Es normal un cierto grado de temor a perder a la persona que amas, pero en la base de toda relación está el respeto y la confianza, y si esta falla, todo es frustrante y acaba por desmoronarse. Sabemos que la celotipia es un rasgo del maltratador que considera a la pareja como posesión y dueño de su vida y de sus actos. La agresión mental, física o ambas generan un temor que en ocasiones acaba en dependencia afectiva o síndrome de Estocolmo. La violencia se perdona ante las disculpas y arrepentimiento del acosador, pero todo es falso porque es fruto de una personalidad obsesiva y vía directa a la psicopatía. Las conductas son repetitivas y generan la alternancia de agresiones y reconciliaciones de forma continua.
Es evidente que el consumo de alcohol y drogas genera psicosis no originarias y psicopáticas. La drogodependencia es una enfermedad, lo mismo que el síndrome de Estocolmo. Este último acepta una realidad tóxica y aniquilante que solamente ve el espacio en el que vive, pero debe abrirse a nuevos mundos y ópticas de vida sana y ver mucho más allá del lugar del que debe huir. Si no lo hace, peligra su vida y la de su entorno si hay hijos. O estás con esa persona o no estás con nadie, y si se sospecha de alguien, aunque solo sea imaginario, puede acabar con la vida de la víctima. Aquí ya nos hallamos frente a la psicopatía, y lo confirma el número de muertes a cargo de estas alimañas. He tratado a mujeres con síndrome de Estocolmo a través de una mezcla de terapia de grupo y relacional, abriéndose a nuevas relaciones y abriendo los ojos al observar que hay personas con su misma patología. A su vez, a través de la flamencoterapia, con el colorido de un traje de flamenca y el movimiento de un zapateado y pequeñas coreografías de flamenco, que acabaron con la hipotonía muscular de las afectadas. Su desgana por su apariencia y verse bonita cambiaron con la colorterapia de una vestimenta. Capítulo aparte merecen los celos de los hijos de anteriores relaciones de una pareja actual.
Caso Ana Julia Quezada, donde Gabriel era un obstáculo a sus propósitos y un recuerdo de una pareja anterior. De hecho, la sigue odiando desde la cárcel y pensando en hacerle daño. También existen mujeres con estos celos patológicos que inspeccionan el móvil y correos de sus parejas, y eliminan mensajes y responden a correos usurpando la identidad real. Se dice que las situaciones se soportan si hay hijos, constituyendo un auténtico error. En esa espiral tóxica peligran los hijos, y nada mejor que una retirada a tiempo para que no se traduzca en patologías que se enquistan y cronifican: fracaso escolar, terrores nocturnos o repetir los patrones de agresividad que conocen y los creen normales. Todos tenemos un espacio íntimo en el que ponemos un cerrojo y solo es nuestro, independiente de cualquier relación de pareja, familiar o amistad. Que nadie te dé instrucciones de lo que tienes o debes hacer o decir, porque solo tú debes dirigir el timón de tu barco y surcar los mares libremente.
Libérate de cadenas y sé libre para volar alto, muy alto.