editorial
Los sobres del PSOE llegan a la época de Cerdán: dinero en metálico sin explicar

El exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán
El escándalo de los sobres en efectivo del PSOE, que ya salpicó a José Luis Ábalos, ahora extiende sus sombras hasta Santos Cerdán, el que fuera secretario de Organización del partido. Según documentación exclusiva a la que ha tenido acceso El Mundo, Cerdán recibió nada menos que 21 pagos en metálico desde la sede de Ferraz entre septiembre de 2021 y octubre de 2024, por un total que en algunos meses superó los 4.000 euros en gastos de representación.
Dos de esos sobres incluso rebasaron el límite legal de 1.000 euros contra el blanqueo de capitales, lo que agrava la irregularidad de unos cobros que se prolongaron incluso tras el estallido del 'caso Koldo' en febrero de 2024.
Estos pagos a Cerdán resultan sospechosos por múltiples motivos que claman al cielo. En primer lugar, se produjeron después de que el propio Cerdán, al relevar a Ábalos en julio de 2021, hubiera decretado el fin de los anticipos en efectivo, instaurando un sistema de "doble control" con facturas y justificantes bancarios para garantizar la transparencia. Sin embargo, en febrero de 2023 retomó la práctica, como si la promesa de modernización fuera solo un espejismo. ¿Qué impulsó este retroceso a métodos obsoletos y opacos, precisamente cuando el PSOE abogaba en el Congreso por reducir el uso de efectivo?
En segundo lugar, es francamente extraño que un partido como el PSOE, con recursos y estructura para pagos electrónicos, optara por entregar sumas considerables en metálico. ¿Por qué no transferencias trazables, sino sobres que evocan las peores prácticas de la vieja política? Y, sobre todo, ¿de dónde salió ese dinero? El PSOE no ha presentado los resguardos bancarios de las retiradas de efectivo en las cuentas de Ferraz que justifiquen la existencia de tales cantidades disponibles en la sede. Esta ausencia de pruebas es un agujero negro que devora cualquier intento de credibilidad.
Si el PSOE no es capaz de justificar estos flujos, quedaría patente que ese dinero corresponde a una caja B, que le llegaba por un conducto extraoficial y, por lo tanto, que el partido estaría inmerso en un caso de financiación ilegal de libro. La Guardia Civil ya investiga discrepancias en los pagos a Ábalos y ve en los sobres una pista para posibles mordidas o blanqueo indirecto. Los auditores independientes del PSOE insisten en que las cuentas están limpias, pero sin esos resguardos, sus palabras suenan a excusa hueca, atribuyendo todo a "métodos individuales" de Ábalos o Cerdán.
Eso, de ser así, debería suponer la dimisión inmediata de su secretario general, Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno no puede seguir parapetado tras el silencio o las auditorías selectivas mientras su partido acumula sombras de corrupción. España merece líderes que no solo prometan regeneración, sino que la practiquen. Si Sánchez no actúa, será la Justicia -o la ciudadanía- quien le pida cuentas. El tiempo de los sobres ha terminado; ahora toca respuestas.