María Corina Machado, una luchadora por la Paz

Maria Corina Machado
Honestamente, me habría gustado escribir estas líneas anunciando a Donald J. Trump como ganador del Premio Nobel de la Paz, por todo lo tenebroso que ha vivido en carne propia desde antes de aspirar a un segundo mandato en Estados Unidos hasta hoy. Sin embargo, que el fallo haya recaído en María Corina Machado tampoco me desagrada, ya que la dirigente venezolana es, ante todo, una mujer ejemplar. Por ello, aprovechando la ocasión que brinda el premio, quiero ensalzar su figura, porque su historia merece no solo ser contada, sino también reconocida.
Nacida en Caracas el 7 de octubre de 1967, María Corina es, sin duda, uno de esos referentes en los que deberían mirarse no solo las mujeres de Venezuela y España, sino también las del resto del mundo. Ingeniera industrial por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y diplomada en Finanzas por el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), su trayectoria académica y profesional habla por sí sola. No estamos ante una oportunista ni una "enchufada" —como tristemente abunda en ciertos partidos políticos, sobre todo de izquierdas—, sino ante una trabajadora incansable que ha llegado a donde está exclusivamente por méritos propios.
Y si en lo académico es una mujer de diez, ¿qué podemos asegurar de su calidad humana? María Corina se dio a conocer en 2002 como fundadora de la ONG Súmate, una organización dedicada a promover la participación ciudadana, desde donde impulsó, entre otras iniciativas, el referéndum revocatorio contra Hugo Chávez en 2004. Pensemos por un momento lo que eso significa: una mujer de poco más de 30 años, por aquel entonces, enfrentándose a todo el aparato político y mediático chavista. David contra Goliat. Y no ante el monigote que es hoy Maduro, sino frente al tirano cuyo segundo apellido no era otro que Frías. A eso, señores, se le llama tener arraultzak, como se dice en euskera o, en el caso de María Corina, ovarios.
Además, la caraqueña es fundadora y líder del partido liberal Vente Venezuela e impulsora de la plataforma Soy Venezuela, que reúne a sectores democráticos y opositores al régimen. Por su valor, su coherencia y su entrega, María Corina encarna una forma de hacer política que hoy escasea: la que nace de la convicción y no del cálculo ni la premeditación. La pregunta del millón es: ¿merece el Premio Nobel de la Paz? Mi respuesta es clara: sin lugar a dudas.
Y no solo por su trayectoria, valentía o lucha incansable por la democracia venezolana, tanto dentro como fuera de la política, sino también porque, con su ejemplo, ha logrado exponer una gran hipocresía que existe en España: especialmente en buena parte de la izquierda y extrema izquierda, que afirma taxativamente defender a las mujeres… pero solo cuando estas encajan en su discurso ideológico. Basta con echar un vistazo a las redes sociales para notar la bilis que algunos han soltado desde que se supo que Machado es la ganadora del Premio Nobel de la Paz. Menos “guapa”, llamándola de todo.
Sí, en España, este reconocimiento ha servido para poner en evidencia el machismo que existe dentro de los partidos de izquierda y extrema izquierda. Aquellos que levantan la voz en favor de la igualdad para las mujeres, pero que se revuelven contra la premiada: una mujer valiente, independiente y defensora de postulados liberales que, además, en ningún momento ha abandonado su tierra, enfrentándose a todas las consecuencias que pudieran surgir —y que terminaron surgiendo, aunque tuvieron un desenlace grato—, mientras otros, igualmente señalados por el madurismo, huyeron escopetados del país. El empoderamiento de la mujer en la semana del Nobel de la Paz debería tener sabor a Machado, pero no a Antonio, sino a María Corina, porque ella lo vale.
En definitiva, desde este espacio quiero felicitar a una de las mujeres más valientes y ejemplares de Latinoamérica, aquella que hoy encarna la esperanza de millones de venezolanos, no solo en Venezuela, sino también en España. Ojalá se mantenga firme en su lucha contra el chavismo/madurismo y que, en un futuro cercano, llegue a convertirse en la Presidenta de la República de Venezuela. Líderes como María Corina son escasos y se cuentan con los dedos de una mano, pues son personas de su talla quienes verdaderamente poseen el don de enfrentarse a los tiranos, superando las injusticias que asolan tanto a su país como al mundo.