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El juez Peinado da la peor noticia a Sánchez con Begoña Gómez y Ábalos intenta echarle una mano

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Una de cal y otra de arena. Así ha sido este lunes para Pedro Sánchez que se ha debatido entre una noticia mala, muy mala, para él y otra que puede llegar a ser buena, que puede favorecerle. Empecemos por la mala. El juez Peinado ha decidido prorrogar la investigación contra Begoña Gómez seis meses más. Eso significa que el calvario para Sánchez, los titulares y las noticias negativas en el caso de su esposa, se van a prolongar durante medio año antes de que se abra juicio oral contra ella. 

Un camino en el que aún se puede encontrar muchas espinas porque, recordemos, hay un asunto al que Peinado quiere meterle mano y que aún no se ha resuelto. Se trata de la petición de todos los correos de Begoña Gómez desde que su asesora, Cristina Álvarez, fue contratada en La Moncloa, allá por 2018. Es una ingente cantidad de información en la que quiere escarbar el juez para apuntalar el delito de malversación. Pero, ojo, de ahí pueden salir datos más allá de la malversación, correos comprometedores de otros asuntos. 

Es un tema que preocupa muchísimo en La Moncloa, por razones obvias. Tanto es así que lo han recurrido ante la Audiencia Provincial de Madrid y aún estamos a la espera de conocer qué decide ese órgano judicial, aunque todo apunta a que validará a Peinado porque su petición parece totalmente adecuada y pertinente.

Esa ha sido la mala noticia. La buena, o la que puede acabar siendo buena, veremos, le ha llegado de parte de José Luis Ábalos. El exministro, ex secretario de Organización del PSOE y ex hombre de confianza de Sánchez le ha echado un salvavidas. Ha roto con su abogado y eso aboca a una posible suspensión de la citación que tenía, que tiene, este miércoles en el Tribunal Supremo. El juez puede suspenderla para darle tiempo a buscar un nuevo defensor y que éste pueda estudiar el sumario y diseñar su estrategia. 

Apesta a triquiñuela para ganar tiempo en su propio beneficio y en el de Sánchez. En el caso del presidente, acudiría al Senado antes de que acabe el mes de octubre y, con muchas probabilidades, antes de que declare Ábalos en el Supremo. Esa declaración puede acabar con el exministro en prisión o con la revelación de datos comprometedores para el PSOE o para el propio Sánchez incluso. 

Así que, para el presidente del Gobierno, declarar en el Senado sin esa losa será un buen alivio. Cuesta no ver la mano negra de La Moncloa detrás de este movimiento estratégico de José Luis Ábalos. Como dice el refrán, piensa mal y acertarás. Y con Sánchez y Ábalos es imposible pensar bien. 

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