'Sarkozy Sánchez Castejón': la entrada en prisión del expresidente francés envía un mensaje al PSOE
No es frecuente ver entrar en la cárcel a un jefe de Estado. En Francia no había ocurrido nunca hasta este lunes cuando Nicolás Sarkozy, acompañado por Carla Bruni, ha acudido a una prisión parisina para cumplir allí la condena de 5 años a la que fue sentenciado por "asociación ilícita". El caso, más allá de los pormenores, manda varios mensajes a nuestra desencantada sociedad española. El más claro de todos es que nadie está por encima de la ley en una democracia que se precie de tal, que la Justicia acaba llegando aunque tarde más de la cuenta y que lo que parece imposible se acaba cumpliendo.
Es imposible que los españoles no establezcamos paralelismos con lo que sucede en nuestro país. Muchos habrán sustituido en su mente la cara de Sarkozy por la de Sánchez y la de Carla Bruni por la de Begoña Gómez, salvando todas las abismales diferencias, claro. A muchos les habrá venido también a la cabeza ese refrán de "cuando las barbas de tu vecino veas pelar, por las tuyas a remojar".
Es prematuro, sí. Sánchez no está ni imputado. Y el PSOE de momento tampoco. Pero no se debe descartar que ambos acaben estándolo. El juez cierra el círculo sobre el Partido Socialista con sospechas de financiación ilegal y la existencia de una Caja B. El día 29 tomará declaración al exgerente Mariano Moreno Pavón y a una empleada de Ferraz que entregaba los sobres en efectivo. Sánchez era entonces y sigue siendo secretario general del partido. Si su partido recibía fondos ilegales, él tuvo que autorizarlo como máximo responsable de la formación.
Es así de claro. Sánchez es el perejil de todas las salsas corruptas: la de su esposa, la de su hermano, la de su fiscal general y la de su partido. Todas tienen un nexo con él, ya sea familiar o profesional. Su mujer no pudo hacer lo que se le imputa que hizo sin ser esposa del presidente del Gobierno y aprovechar esa influencia. Al músico nadie le habría creado un puesto de trabajo en la Diputación de Badajoz sin ser hermano de Pedro Sánchez. Y el fiscal con la filtración del novio de Ayuso, pues ya sabemos... ¿De quién depende la fiscalía? Pues eso.
Francia es un estado decadente y desprestigiado, pero este martes ha demostrado que el Estado de Derecho, el imperio de la ley, es una realidad a pesar de todos los problemas de esa nación. La España sanchista también está en decadencia, sobre todo moral y política, pero los jueces resisten e investigan sin importarles cómo se llama o qué parentesco tienen los investigados. Y Sánchez no ha podido evitarlo por mucho juego sucio que ha hecho, que hace. Ver a Sarkozy entrar en prisión debería hacerle meditar.